Dos maquetistas, Toni Ferrer Abárzuza y Toni Tur Riera Sandich, han reconstruido a escala los símbolos más señalados del patrimonio etnológico pitiuso para el Museu d'Etnografia d'Eivissa, que abre hoy sus puertas después de permanecer cerrado cuatro meses para ser reformado. Precisamente las siete maquetas de estos dos autores y una muestra de capells y espardenyes típicos de las islas son los temas de las dos muestras temporales que Can Ros de Santa Eulària inaugurará el próximo viernes a las siete.
La responsable del museo, Lina Sansano, explica que «era necesario proceder a una reforma así, ya que desde su inauguración en 1994 el museo sólo había cerrado durante períodos de 10 ó 15 días para descanso del personal. Las dos muestras servirán para recuperar parte de nuestra riqueza cultural, de nuestro patrimonio etnológico». Las instalaciones de esta casa centenaria ofrecen un nuevo aspecto, reforzado por paneles informativos y por nuevas adquisiciones, como las que se van a exponer hasta finales de año y que ocuparán las dos exposiciones temporales.
«Las dos muestras servirán para fomentar y poner más en contacto al público con lo que es patrimonio etnológico, es decir, lo que ha estado en relación con las formas de vida tradicionales». Así justifica Lina Sansano el sentido de las nuevas propuestas. En el recorrido que se propondrá al visitante destacan, en primer lugar, las maquetas. La sala C del recinto alberga las obras de los dos autores citados, como la réplica de Can Ros de Sandich. Como apunta la responsable del museo, «la sede del Museu d'Etnografia es un ejemplo de la arquitectura rural de Eivissa y Formentera, muy adaptada al entorno y a las condiciones naturales de las que se abastece y que crece conforme lo hacen las necesidades domésticas. Lo normal era iniciar la casa por la cueva y el porxo y luego construir a su alrededor la cocina y las diferentes casas de dormir, que no habitaciones».
La casa sede del museo tiene alrededor de 250 años y se levantó un poco después del establecimiento de unos decretos por los cuales se obligaba a construir cerca de las casas para evitar la dispersión de la población, algo característico en las islas desde los púnicos. Este artista también presenta un trull o almazara a escala, que Lina Sansano define «como uno de los conjuntos etnológicos más importantes que ya se usaba en la época púnica», una cocina pagesa y un portal de feixe, «que no se podía dejar de lado por su actualidad, ya que se están perdiendo».