Un grupo de 20 voluntarios preparaba en el aeropuerto de Eivissa a las ocho de la mañana de ayer las más de 200 cajas del contingente recogido por la delegación en las Pitiüses de la ONG Acción Familiar de Baleares durante el pasado mes de marzo para ayudar a los salvadoreños. Dos aviones «Nurtanio» del Ejército del Aire llegarían al aeródromo a las doce del mediodía para recoger el material y trasladarlo a Madrid. Desde aquí, la embajada de El Salvador lo enviaría a su país para ayudar a los damnificados por los terremotos sufridos en aquel país los pasados 13 de enero y 13 de febrero. Así estaba estipulado en el programa, pero hubo una serie de imprevistos que prorrogaron el desenlace de la jornada hasta las tres de la tarde.
Como la delegación de Acción Familiar en Eivissa sólo la forman tres miembros su vocal, María José Lucas, tuvo que recurrir a un grupo de voluntarios que ayudó a trasladar las cajas desde la parroquia Nuestra Señora del Rosario hasta el aeropuerto, a ordenarlas en palés y a colocarlas en los aviones. Desde las ocho de la mañana el grupo puso todo su empeño en ello. La llegada de los aparatos del Ejército del Aire sufrió un retraso de casi dos horas, lo que propició que Aena invitara al grupo a un almuerzo para aligerarles la tarea. Después la lluvia hizo acto de presencia y la responsable de Acción Familiar temió por la conservación de las cajas. Pero no pasó nada.
Los aviones procedían de la base militar palmesana de Son Sant Joan. Para facilitar la colocación de las cajas sobre los palés, los voluntarios formaron una cadena humana. Las grúas del aeropuerto hicieron el resto. Ropa, juguetes, sábanas, mantas, libros y artículos de decoración fabricados por los presos: un contingente que vuela hacia El Salvador.