La depuradora de Eivissa volvió ayer a las andadas. Un simple corte de luz provocó el vertido de 15.000 litros de aguas fecales al torrente de s'Empedrat, que corre paralelo a las naves industriales y al supermercado SYP y atraviesa el pasillo entre los edificios Brisol y Girasoles. El vertido se produjo alrededor de las 10'45 horas y no pudo ser parado hasta las 11'30 horas. Al tratarse de aguas residuales, que no habían recibido aún tratamiento en la planta, un desagradable hedor se esparció por toda esa zona.
Según explicó el director territorial del Instituto Balear de Saneamiento (Ibasan), Ramon Mayol, tras producirse el corte de luz no entraron en funcionamiento los grupos electrógenos destinados a suministrar energía a la instalación en casos de emergencia. En principio se tenían que haber puesto en marcha de forma automática, pero tampoco se pudieron activar manualmente porque el agua los averió. El vertido incluso inundó el interior de la estación depuradora de aguas residuales (Edar).
El director del Ibasan contrató los servicios de una empresa que limpia fosas sépticas para que extraiga del torrente el liquido acumulado. Durante la mañana los empleados de la depuradora echaron cloro en el agua estancada, y estaba previsto que por la tarde acudiera una brigada para limpiar el lugar. Un agente de la Policía Local se desplazó al lugar para captar fotos e informarse de lo sucedido. Empresarios y residentes expresaron su enfado por una situación que ya es tan habitual como el hedor diario que desprende la instalación.