El presidente de la Confederación del Taxi de España, Miguel Tomás Romero, mantuvo ayer un encuentro con el teniente de alcalde de Eivissa, Pedro Campillo, y con los directivos de las asociaciones de empresarios del taxi en Eivissa para hacer un reconocimiento general del estado en el que se encuentra el sector en las Pitiüses. Tomás apoyó la negativa de las patronales con respecto a un hipotético aumento de licencias «normales» para paliar las colas y esperas que se reproducen verano tras verano. A su juicio un aumento indiscriminado de licencias puede «hacer perder rentabilidad al servicio» y convertirse en un problema. El presidente del taxi comparó la situación a la de los restaurantes en verano y el hecho «inevitable» de que haya que esperar por una mesa.
A pesar de la negativa al incremento de licencias general, Tomás sí se mostró favorable a que se cree la figura del taxi estacional «que ahora no existe legalmente». Este tipo de licencias deberían definirse con minuciosidad, a su juicio, de forma que la persona que obtenga la licencia estacional por un período de dos meses de verano «no la mantenga de por vida sino que se tramiten las licencias año a año».
Por otro lado, el presidente del taxi animó a los integrantes de las patronales del sector de Eivissa y Formentera a federarse ya que, de ese modo, tendrían mucha más fuerza y voz ante cualquier petición o propuesta que elevasen al ejecutivo autónomico, entre otros.
Otro de los temas que apoya el representante del sector es el uso del taxímetro en Eivissa «porque da buena imagen al cliente». También considera que el aparato debería extenderse a todos los municipios y no sólo eso, sino que «las diferentes tarifas municipales urbanas e interurbanas deberían unificarse».