'Las cabras de es Vedrà', fue la carroza ganadora del Carnaval de Formentera que se celebró ayer en el puerto de la Savina. La fiesta, que desbordó las previsiones de expectación de una celebración tradicional que no tiene historia en la Savina, congregó a centenares de comparsas, disfraces, padres y curiosos, que durante cerca de dos horas dieron una inusual y frenética vida a la Savina en pleno invierno. A la cita acudieron ciudadanos de todos los núcleos urbanos de la isla, así como un gran número de turistas que colapsaron los aledaños de las dos vías principales de la Savina para seguir, paso a paso, el recorrido del desfile de carnaval. Se pudo ver las cabras de es Vedrà, los émulos de Operación Triunfo y la Batucada, el conjunto que, por música, ritmo, animación y marcha, se hizo merecidamente con el premio a la mejor comparsa.
Entre unos y otros la celebración no tuvo ni un momento de respiro porque los batuqueiros, mezcla de sambódromo, carnaval veneciano y simple marcheta no dejaron descansar a nadie con un ritmo envolvente y contagioso, mientras que los OT pregonaban a voz en grito las excelencias cantoras de las pájaras que se han hecho famosas con tal invento televisivo. Los enanos se disfrazaron de todo. Por la Savina pululaban hadas y príncipes, magos, brujas, mosqueteros y un sinfín de uniformes recurrentes a los que los niños y niñas son más aficionados como los piratas, los payasos, las lúgrubes hechiceras, viejos salidos del fin de la historia o de la tierra así como personajes imperfectamente definibles. Eso sí, no hubo trifulcas entre especies, géneros o tendencias y la fiesta transcurrió en medio de un ambiente popular al que la climatología, por una vez, acompañó de forma rotunda. Lo más curioso del evento lo sugerían todos aquellos que no integrándose en la rúa participaban de forma tangencial fotografiando a hijos o amigos. Todos ellos iban ataviados con su disfraz.