El recorrido fue «palmo a palmo», explicó Juan Nieto, representante del CSI-CSIF de los trabajadores del Juzgado, y, durante el mismo, el inspector no realizó comentario ni observación alguna, «se limitó apuntar lo que veía». A pesar de que no habló, el técnico de trabajo «se mostró especialmente sorprendido -dijo Nieto- cuando revisó la clínica médico forense, en la que se realizan los reconocimientos de los agredidos, ya que en un anexo de esta habitación hay una tapa de alcantarilla que esconde una fosa séptica que despide olor y que atrae a insectos». El sindicato asegura que son las aguas fecales de todo el edificio las que se acumulan allí y además recordó que hay cuatro personas trabanjado en esta sala normalmente.
Otra de las zonas que llamaron más la atención del inspector, a juicio del representante del sindicato, fueron los archivos. «La mesa del ordenador de la base de datos está al final de archivo; si sucediese algo el funcionario que estuviese allí no saldría», explicó el representante del sindicato.Del resto del edificio, los denunciantes mostraron al inspector la falta de escaleras de incendios, la presencia de cables por cualquier esquina, el mal olor del centro en general y lo reducidas que se han quedado las instalaciones para el trabajo que se acumula. «Se construyó hace veinte años y, como es lógico, las normas de seguridad laboral de entonces no son las de ahora, remarcó Nieto.
La falta de espacio del edificio provoca, entre otros ejemplos, que los lesionados que tienen que examinarse en la sala forense, que está a pocos metros del calabozo, se tengan que cruzar con sus agresores, lo que no es conveniente ni para la víctima ni para los funcionarios encargados.
Inspección de Trabajo depende del Gobierno central mientras que el Govern cuenta con técnicos en prevención y salud.