L.F. A.
El conseller insular de Turisme, Josep Marí Ribas, se mostró ayer
preocupado por el hecho de que una obra de gran envergadura en el
aeropuerto «comience precisamente ahora», coincidiendo con el
inicio y parte del grueso de la temporada alta (mayo, junio y
julio). Dijo desconocer cuales son los motivos que han llevado a
Aena a realizar esta obra y añadió que le parece «una total falta
de previsión y sensibilidad por parte de Aena». Si la obra se
realiza porque se puede producir un percance en caso de que se
demore hasta final del verano el conseller está de acuerdo en
hacerla. Matizó, sin embargo, que tendría que haberse hecho antes,
en invierno, «no ahora en plena temporada».
Los técnicos «tendrán sus razones» pero afirmó no comprender «por qué han esperado a principios de temporada para poner otro obstáculo a los atractivos turísticos como destino». Totalmente desconcertado por la magnitud de la obra, el conseller cree que los pasajeros van a sufrir las consecuencias. El presidente de la Federación Empresarial Hotelera de Eivissa, Pedro Matutes, pidió ayer un esfuerzo extra a Aena y a las empresas que trabajan en el aeropuerto para que el hecho de que sólo funcionen cuatro cintas y un puerta de entrada desde la pista no se convierta en un colapso. «Si las cuatro cintas de maletas quedan bien utilizadas puede no hacer problemas», señaló.
Además, el representantes de los hoteleros reconoció que el sector de establecimientos turísticos va a verse también afectado. Sus clientes tendrán que esperar mucho por los equipajes «por lo que llegarán tarde y enfadados a los hoteles». La tarea del hotelero va a ser calmar al cliente ya que «la primera impresión que se va a llevar de Eivissa será mala». Lo que es impresindible, según Matutes, es que «no se llegue a julio o a agosto en esas condiciones». Un deseo difícil de cumplir ya que las previsiones de Aena hablan de obras por un período de dos a tres meses.