EVA ESTÉVEZ
Muchos de los romeros que ayer pululaban por las 14 carretas
instaladas en el pinar del final de Port des Torrent no habían
pegado ojo siguiendo la tradición de velar durante toda la noche a
la Virgen del Rocío. «Ayer por la noche la velada estuvo muy
concurrida, vinieron unas mil personas. Hasta las doce la gente
estuvo bailando sevillanas y a partir de esa hora hicimos el
rosario cantado y la presentación del Sin Pecado a cada una de las
familias que han traido sus carretas», explicó Beatriz Cabrales, la
presidenta de la Hermandad Rociera de Sant Antoni, organizadora de
toda la romería del Rocío en dicha localidad. El ambiente familiar
prosiguió hasta el amanecer, en el que los romeros compartieron un
chocolate caliente, y se extendió hasta el mediodía, hora en la que
el párroco de Sant Antoni, Vicente Colomar, inició la celebración
de la misa romera cantada por el Coro de la Hermandad y que
siguieron decenas de personas ataviadas con el traje típico entre
las que se encontraba el todavía alcalde de Sant Antoni, Antoni
Marí Tur, y una representación del Ayuntamiento de Sant Josep y
varios miembros de la Asociación Cultural Valenciana.
Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue el recordatorio para los difuntos y la imposición de nuevas cintas, cordones y medallas para los nuevos integrantes de la Hermandad Rociera siguiendo un juramento especial.
La presidenta de esta entidad, Beatriz Cabrales, fue la encargada de poner la medalla con cinta verde a las niñas que han rebido Comunión, Rocío Infante Donoso y Débora Muñoz Torres, el cambio de cinta a cordón para el joven de 14 años Alberto Lara Linero, y la imposición de medallas bendecidas a diez adultos.Tras una copiosa comida los romeros regresaron a Sant Antoni en romería para finalizar la peregrinación retornando el Sin Pecado a su lugar dentro del templo parroquial mediante una ceremonia de entrega. En esta ocasión el premio a la mejor carreta, concedico por el Ayuntamiento, fue para la Carreta número 4 de Cala de Bou.