Las altas temperaturas que asolan a las Pitiüses propician las condiciones necesarias para la proliferación de medusas en las playas. El agua de Sant Antoni, por ejemplo, registra actualmente una temperatura de 26ºC, que supone un aumento de 4ºC por encima de los valores estándar. Lo normal es que el agua esté a 26 ºC en pleno agosto y que alcance su máxima temperatura en septiembre, con un registro de 28 ºC.
El biólogo del Consell Insular Jaume Estarellas asegura que, con este registro tan alto, se produce un caldo de cultivo idóneo para la invasión de estos celentéreos, cuya picadura produce muchas molestias a los bañistas. Cuanto más caliente está el agua, explica Estarellas, se da un incremento de la materia orgánica en suspensión, que es de lo que se alimentan las medusas. «Todo va ligado», explica el biólogo. Aunque la presencia de las medusas está condicionada a las corrientes marinas, este verano se dan las condiciones ideales para que se produzca una invasión de medusas.
De la misma manera, otro dato significativo de la alta temperatura del mar es la mancha marina de la playa de Cala Tarida. Estarellas recuerda que la mancha, producida por un alga marina microscópica, apareció a finales de mayo, cuando normalmente no suele verse antes de este mes.
Por ello, Estarellas también advierte de la posibilidad de que este año también puedan verse otros organismos que se desarrollan en condiciones de altas temperaturas como una especie de alga roja filamentosa, que suele aparecer siempre a finales del verano, que es cuando el agua está más caliente.
Durante el pasado mes, el Centro balear de Meteorología ya registró un comportamiento de las temperaturas más propio de agosto en su apogeo de calor. A ello también se le añade la alta humedad ambiental que produce la sensación de bochorno.