Los alumnos del colegio l'Urgell, en Sant Josep, vivieron ayer una
jornada inolvidable aunque no llegase a ser catalogada de
histórica, como sí ocurrió por ejemplo en la nevada que en los años
ochenta tiñó la isla de blanco. A primera hora de la mañana en
varias zonas de Eivissa, como Sant Josep o la localidad de Santa
Agnès, además de Formentera, nevó ligeramente, aunque en casi
ningún lugar llegó a cuajar porque la lluvia derritió la nieve
rápidamente.
En el centro l'Urgell la repentina visión sirvió para que se
adelantase la hora del recreo. Estudiantes de todos los cursos
abandonaron la aulas para presenciar una bella estampa que no se da
habitualmente en las Pitiüses. «No han podido jugar con la nieve
porque no ha llegado a cuajar, pero al menos han podido ver cómo
caía, y entre los más pequeños seguro que muchos no la habían visto
nunca», explicaba uno de los docentes.
También en los alrededores del colegio de Santa Agnès la lluvia se convirtió en nieve a eso de las 10,30 horas. «Hoy aquí no hay clase porque teníamos puente, pero mis hijos y yo sí hemos podido ver todo el campo cubierto de nieve y ellos se lo han pasado en grande jugando en la calle», comentaba el director del centro escolar, José Parada, quien aseguraba que allí el espesor había alcanzado los cuatro centímetros de grosor.
Una de las imágenes más espectaculares fue sin duda la de la
falda de sa Talaia de Sant Josep nevada. Una patrulla de la Policía
Local del municipio hasta se atrevió a acercarse a pesar de las
dificultades que presentaba el camino.
Afortunadamente en ninguno de esos puntos ni el granizo ni la nieve
causaron accidentes, aunque los conductores sí tuvieron que
desplazarse con mucha lentitud para evitar sorpresas
desagradables.
Los funcionarios del Ayuntamiento de Sant Josep todavía recordaban
una jornada similar vivida el año pasado, pero aún así ayer tampoco
dudaron a la hora de sacarse fotografías en la puerta del
Consistorio. Sara Yturriaga