El centro de atención al drogodependiente existente en Cas Serres ha realizado 427 tratamientos de metadona a toxicómanos durante el año pasado, 233 continúan este proceso desde el año anterior y en 2003 se iniciaron 194 tratamientos. El año pasado se ha registrado una treintena de nuevos tratamientos. El motivo es que ha aumentado la incorporación de consumidores crónicos de heroína que no estaban incluidos antes en este programa, ya que el consumo de heroína va descendiendo frente al ascenso de otro tipo de drogas, como es el caso de alcohol y cocaína.
El número de pacientes atendidos en el servicio de atención al drogodependiente es de 739, de los que 417 son por heroína.
La diferencia de datos entre los tratamientos y el número de casos se debe a que a una persona puede tener varios tratamientos del año ya que lo abandonan y al cabo de unos meses puede volver a iniciar el tratamiento.
No todos los 417 adictos a la heroína realizan tratamiento con metadona, aunque sí una mayoría. El 60%, que recogen la dosis de metadona semanalmente, hacen un tratamiento de alta exigencia: acuden a terapia y hacen controles de orina. El resto, de baja exigencia o reducción del daño, no siguen el programa terapéutico o continúan tomando otro tipo de sustancias.
La metadona, un opiáceo, es un tratamiento sustitutivo a la heroína que no ocasiona síndromes de abstinencia bruscos, ya que es suficiente con una dosis diaria, no produce el efecto de otros opiáceos, no 'coloca' con lo que puede trabajar y es una sustancia farmacológicamente pura. «Una persona que toma metadona no puede tener síndrome de abstinencia, aunque consuma heroína por su cuenta. No va a tener mono. Es un mal menor», dijo ayer el responsable del servicio de drogodependencias, Javier Ruiz.
Hay toxicómanos que optan por otros tratamientos alternativos a la metadona con una desintoxicación y tratamiento psicoterapeutico y médico de seguimiento con controles de orina. Estos pacientes se decantan por el programa de la naltrexona, un antagonista opiáceo. «Si una persona toma después heroína, no le haría ningún efecto. Es una manera de neutralizar la posibilidad de que la heroína haga efecto. No crea hábito, sino bloquea», aclaró Ruiz.