AGENDA PARA HOY
Conferencia de Maria Lluïssa Dubón
A las 20 horas la Sala de Cultura Sa Nostra acoge una nueva charla
sobre territorio. Esta vez se hablará del PTI de Menorca.
E. RODRÍGUEZ
La tercera jornada del XXX Curs Eivissenc de Cultura sobre
territorio abordó el contenido del Plan Territorial Insular (PTI)
aprobado en verano por el gobierno insular del PP. Rosa Vallés,
catedrática de Geografía e Historia y miembro de la Asociación de
Geógrafos Españoles (AGE), aseguró ayer en su charla que el PTI
somete el territorio de las Pitiüses a «una presión insostenible».
Lo hizo en una charla titulada «El PTI de Eivissa y Formentera: un
plan de urbanización». «El título ya lo dice todo», apuntó.
El PTI, según la geógrafa, no pone freno a esta fuerte presión. Vallés coincide con el presidente del GOB Mallorca y doctor en Geografía, Macià Blázquez, de que «Eivissa ya ha entrado en el cuarto boom urbanístico». La prestigiosa geógrafa afirma que la memoria del PTI hace alusión a unos problemas ambientales que afectan a la isla que luego, en el cuerpo normativo del documento, apenas se corrigen. «No se respeta la capacidad de carga del medio. No hay una valoración correcta de los recursos naturales, que se consumen y, por tanto, se agotan», indica Vallés, que, por otra parte, no entiende cómo la autoevaluación ambiental que aparece en el final del plan dice que «el documento es perfecto y obedece a los principios de desarrollo sostenible».
En este punto, Vallés lanza una serie de dardos a la diana y cuestiona qué consideran los redactores del PTI por desarrollo. «En este PTI desarrollo es sinónimo de crecimiento económico», dice. De la misma manera, pregunta qué entienden también por calidad de vida. «¿Más capacidad de consumo tal vez?», se pregunta Vallés. «Son conceptos en los que difícilmente podemos llegar a coincidir», mantiene.
Explica que los geógrafos tienen una concepción determinada del territorio, muy distinta de la que aparece en el PTI. Así, también cuestiona si algún geógrafo ha participado en la redacción del plan. Vallés afirma que el PTI considera el territorio como «un valor de cambio» y, por tanto, «objeto de especulación»: «El paisaje adquiere un valor de uso».
Critica que el PTI deje en manos de los ayuntamientos la planificación de los espacios urbanizados. Vallés también ve un déficit en el planteamiento, gestión y seguimiento del documento ya que, según dice, debería tenerse en cuenta a ayuntamientos, colectivos ciudadanos y organizaciones profesionales. Le llama la atención, por ejemplo, que incluso la Federación hotelera haya alegado contra el plan la presión turística que éste ejerce sobre el suelo rústico.