Los niños dedican cada vez menos tiempo al desayuno. El 31 por ciento de las madres de las islas asegura que sus hijos desayunan en menos de cinco minutos y un 25% comen en menos de un cuarto hora. Muchos de ellos lo hacen viendo la televisión en su lugar preferido: la cocina.
Estos datos se desprenden de las conclusiones de la encuesta «Cómo comen nuestros hijos: percepciones de las madres de Balears», promovida por el Instituto Omega 3. Los expertos aseguran que las prisas a la hora de comer no son buenas desde el aspecto saludable. «Nuestros hijos dedican muy poco tiempo a las diferentes comidas del día, lo que puede redundar negativamente en su salud. Comer en poco tiempo o con prisas puede dar lugar a no incluir en la dieta todos los nutrientes que nuestros hijos necesitan para su correcto desarrollo físico e intelectual», opina Francisco García Muriana, del Instituto de la Grasa (CSIC) de Sevilla.
La primera comida del día está considerada como la más importante y el 91% desayunan en casa. El 62% toma leche y el 22% come, además, pan y galletas, alimentos cuyo consumo parece ser menor cuanto más alta es la clase social de la madre. Sólo un 6 por ciento incluye cereales y un 3% ingiere zumos o frutas al comenzar al día.
El 72% de las madres consultadas reconoce que sus hijos toman algo a media mañana. El bocadillo es el elemento más consumido como tentempié a media mañana, muy por encima de los zumos, la fruta, el pan y las galletas.
Sólo un 22 por ciento come en comedores escolares. El 57% de las madres de los niños que comen fuera de casa afirma que sí tienen en cuenta el menú escolar a la hora de planificar el resto de comidas del hogar. La mayoría de los niños no comen en comedores escolares y un 66% afirma que comen en casa. Los hijos de madres casadas comen mucho más en sus casas que los de madres solteras. Si se tiene en cuenta la posición social de la madre, cuanto más alta es mayor es el porcentaje que afirma que sus hijos comen en comedores escolares. Otro aspecto llamativo de los datos de la encuesta es que los hijos de madres jóvenes toman menos fruta y verdura que las de mayor edad.
En definitiva, las madres consideran adecuada la alimentación de sus hijos. La importancia de que sea sano y la seguridad del alimento son aspectos que también que tienen en cuenta muchas madres.