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VII Universitat Oberta per a Majors Sin límite de edad

45 alumnos empiezan las clases en el séptimo año de la Universitat Oberta per a Majors que ayer fue inaugurado en la sede de la Universitat de les Illes Balears en Eivissa y Formentera

Carreras por las escaleras con la hora pisando los talones, paseos a la máquina de café y expediciones a la fotocopiadora para que a nadie del grupo le falte los apuntes de la última clase. Alumnos que rozan o apenas llegan a la veintena de edad, la mayoría de ellos chicas de informal pero cuidada vestimenta. Así es un día cualquiera en la sede ibicenca de la Universitat balear. Pero las tardes de los martes y los jueves algo cambia en el edificio situado en la antigua sede del Consell Insular. Durante un par de horas, los pasillos son ocupados por una cuarentena de personas que hace ya alguna que otra década que dejaron atrás la juventud. Se trata de los alumnos de la Universitat Oberta per a Majors, inaugurada hace siete años y que ayer dio la bienvenida con un pequeño acto al curso iniciado el pasado martes. Una temporada más, los 45 estudiantes matriculados tendrán la posibilidad de aprender conceptos relacionados con materias de lo más variado: desde los medios de comunicación en las Pitiüses hasta conceptos de genética, transgénicos y clonación.

Muchos con estudios superiores y otros sin ellos -pero siempre con unos conocimientos mínimos para seguir sin problemas las clases-, acuden con ilusión a esta nueva juventud que supone la vuelta a las aulas. «Me siento bien estudiando porque aunque la apariencia sea de vieja mi corazón sigue siendo joven. Decidí apuntarme porque me gustaba estudiar y no pude hacerlo en su momento porque eran otros tiempos», dice Carmen, que no revela su edad: «Por mi corazón tengo 30», bromea. Algunos reconocen que viven situaciones graciosas si no matizan cuando dicen que tienen clase en la universidad.

Según cuenta María Llompart, directora de la UIB en Eivissa, los alumnos participan mucho y les gusta aprender. Se les exige un 80 por ciento de asistencia si quieren obtener el título que expide el centro, y no suelen tener problemas para seguir las.

Volver a las aulas hace sentirse joven a este grupo integrados por personas con muchas ganas de hacer cosas a pesar de que muchos crean que a esa edad ya no es posible. El contacto con los compañeros y entender ciertas materias es algo muy positivo. «¡Pero lo mejor de todo es que no hay exámenes!», dice Vicente Marí, un ex profesor de 74 años que piensa seguir estudiando hasta que el cuerpo aguante».

I.M.

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