La asociación de vecinos San Pablo, que agrupa los barrios de Can Sans, Can Escandell y Can Misses de Eivissa, considera «inaceptable» la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aprobada provisionalmente la pasada semana en lo que respecta a Can Escandell. Según aseguró ayer en un comunicado, el nuevo planeamiento «no ha recogido ninguna de las alegaciones presentadas por la asociación» y ha hecho «caso omiso» a las protestas vecinales realizadas tras la aprobaciones anteriores.
Los vecinos criticaron, entre otras cosas, que se mantenga «la muralla de viviendas junto al futuro parque, ocupando más de 15.000 metros cuadrados de la zona verde destinada a parque». Asimismo, denunciaron que en la zona de Can Cantó las construcciones «inexplicablemente» pasen de planta baja y dos pisos a planta baja y cuatro pisos «rompiendo totalmente la homogeneidad en la zona». Igualmente, aseguraron que la única zona verde existente en el centro de Can Escandell desde hace más de treinta años «desaparece para pasar a edificable» y recordaron que este solar «fue destinado a equipamientos en al aprobación anterior del PGOU».
La agrupación vecinal criticó además que, «a pesar de las peticiones de la asociación durante varios años» y de que está previsto «duplicar» el número de viviendas en el barrio de Can Escandell, «no se prevé ningún terreno para la ubicación tan necesaria y tantas veces reclamada de un colegio de primaria».
La asociación calificó de «incomprensible» que «con 70.000 metros cuadrados destinados a equipamientos, no haya terreno para la construcción de un colegio de primaria y sí para dos campos de fútbol grandes».
Por todo ello, la asociación San Pablo reclamó al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Eivissa «que tenga en consideración todas las alegaciones presentadas y las protestas de los vecinos» al nuevo planeamiento urbanístico del municipio.
El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Eivissa, Vicent Torres, salió ayer al paso de las críticas de la asociación de vecinos San Pablo y dejó claro, al contrario de lo que sostiene la agrupación, que «el parque mantiene los mismos metros cuadrados que se habían previsto y las viviendas no ocupan zona verde». Asimismo, detalló que la construcción pasa a planta baja y tres pisos y recordó que se recorta el número de viviendas prevista a algo más de 500. El edil insistió en que sí se han atendido parte de las alegaciones de los vecinos y señaló que la Conselleria d'Educació es quién tiene que decir si es necesario un colegio en la zona.