En los últimos días la lluvia se convirtió en un verdadero enemigo de la celebración de la paz. Desde el lunes, varios colegios de la isla intentaban sin éxito soltar palomas, cantar el «Imagine» y juntar las manos, pero el chubasco continuo en el que se sumieron las Pitiüses en los últimos días lo impidió hasta ayer, cuando por fin salió el sol. Uno de los centros que se unieron ayer a esta celebración fue el de Sa Graduada. Con una temperatura excelente, los más de 400 alumnos de esta emblemática escuela salieron al patio para escenificar su homenaje a la no violencia con motivo del Día Escolar de la Paz, que se celebra cada 30 de enero desde 1964 en muchos colegios de España. Una fiesta que fue instaurada por un profesor mallorquín, Llorenç Vidal, que eligió esa fecha por ser el día en que murió Ghandi y que en 1993 fue reconocida por la Unesco, lo que la ha proyectado internacionalmente.
En Sa Graduada celebran este día desde hace muchísimos años y cada curso varían un poco el programa. Ayer, por ejemplo, los niños de 3 a 5 años se sentaron en el patio formando la palabra «pau». Un alumno de tercer curso, Antoni Torres López, leyó un texto proclamando la no violencia e instando a crear una cultura de paz en todos los ámbitos. El acto, en el que también hubo una demostración de gimnasia rítmica, incluyó una suelta de palomas, un minuto de silencio amenizado por «El cant dels ocells» y terminó con todos los niños cantando el «Imagine» en versión catalana a pleno pulmón. C. Roig