La penúltima reunión política de los integrantes de la mesa que estudia la adaptación de las Normas Subsidiarias, NNSS, de Formentera al PTI de la isla se centró básicamente en la exposición del arquitecto encargado de los trabajos de redacción y adecuación, que explicó a los representantes de los partidos políticos las propuestas básicas para limitar y controlar el crecimiento del suelo urbano de la isla en función de la legislación vigente. Dicha legislación deja claro que el crecimiento del suelo urbano y urbanizable no puede superar el diez por ciento del existente y que ello sólo puede alcanzarse en un período de diez años.
El primer edil de la isla, Isidor Torres, explicó que «básicamente la reunión se había centrado en la exposición del arquitecto explicando las motivaciones técnicas por las cuales los crecimientos de los diferentes núcleos urbanos, y a través de una decisión política, se establecía una repartición de la cifra porcentual de crecimiento entre todos los núcleos de la isla».
Al mismo tiempo Torres recordó que «aparte de la Savina que es un núcleo que por estar situado en Parc Natural no tiene apenas posibilidad de crecimiento, lo que implica que sus dimensiones apenas variarán, en el resto de los núcleos urbanos sí se producirá un pequeño crecimiento por el hecho de hacer esas pequeñas carreteras, vías de circunvalación que pretenden agilizar la circulación en dichos lugares sin que le tráfico deba concentrarse en el propio de centro de esos núcleos de población».
Los puntos en los que se prevé el mayor crecimiento de suelo urbano y urbanizable son Sant Francesc, que con la finalización de la vía de circunvalación y la creación de dos vías perimetrales, aunque una de ellas sólo afectara a zona de equipamientos escolares y deportivos, Sant Ferran donde hay previstas dos vías alternativas, una en dirección a es Pujols y otra hacia el Pilar de la Mola, con un mínimo de tres rotondas en los extremos de la población, y es Pujols donde la vía de circunvalación posibilitaría un crecimiento de suelo nada desdeñable en un núcleo eminentemente turístico.
El Pilar de la Mola podrá seguir creciendo aunque no parece que al mismo ritmo que lo ha hecho en los últimos tiempos que, par algunos residentes en la Mola, han destrozado el modelo que representaba dicho lugar. No obstante cabe precisar que no todo el suelo que pase a ser urbano se destinará a viviendas ya que el Consistorio tiene la obligación de delimitar zonas verdes o de equipamientos en el terreno que las vías perimetrales obligan a recalificar.