El ex alcalde de Andratx Eugenio Hidalgo y el celador municipal Jaume Gibert ingresaron ayer en la cárcel para cumplir con la orden dictada por la Sección Segunda de la Audiencia de Palma, que tras revocar el auto de excarcelación del juez instructor de la «operación Voramar», decretó el ingreso en prisión de ambos por un plazo máximo de dos meses.
Hidalgo sigue afirmando que es inocente y que está al margen de la supuesta trama de corrupción urbanística en Andratx, pese a la ingente cantidad de pruebas indiciarias reunidas en el sumario abierto contra él y su «socio», Gibert. Hasta ahora, se le había visto muy entero, incluso, hasta desafiante. Pero ayer, pocas horas antes de volver a prisión, estuvo a punto de derrumbarse ante las cámaras de «Informatiú Balear», de Televisión Española. «Estoy emocionado por mi familia, estos son golpes que te da la vida», declaró, con lágrimas en los ojos, el ex alcalde de Andratx.
Hidalgo dio a entender que, por una parte, para él «es mejor» regresar a prisión porque de esa manera no va a interferir en la investigación que están desarrollando la policía judicial y la Fiscalía de Balears. Incluso, dejó entrever que regresaba a la cárcel «de buenas ganas», pero la procesión iba por dentro.
Uno de los argumentos empleados por el tribunal para ordenar el reingreso en prisión de Hidalgo y Gibert es que el primero destruyó pruebas e intentó influir en un juez en el transcurso de una fiesta.
Ese juez mencionado en el auto dictado por la Sección Segunda de la Audiencia es Francisco Pleite Guadamillas, titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Palma, según pudo saber este diario.
Ese magistrado llevó la instrucción de la denuncia presentada por la portavoz de UM en el Ajuntament de Andratx, Isabel Alemany, por el cierre del aparcamiento de Sant Elm propiedad de su madre.