GUILLERMO ROMANÍ
La Obra Cultural Balear de Formentera emitió ayer un comunicado en el que señalaba su convencimiento de que el futuro desarrollo urbanístico de la isla pasa por la conservación y el crecimiento sostenible, pero que en ningún caso éste impida el crecimiento en sí mismo, pero que sirva para reflexionar sobre la ocupación del territorio.
Desde la OCB se recuerda que como entidad fue invitada por el Consistorio «para elaborar una relación de bienes a proteger dentro del contexto que suponía la adecuación de las Normas Subsidiarias del año 1989 al actual Plan Territorial Insular (PTI)».
Según afirma en su comunicado, la OCB entiende que «la revisión del actual planteamiento urbanístico municipal debería servir para reflexionar sobre el uso y la forma en la que se quiere dotar al territorio, aparte de adaptarlo a los parámetros que determina el PTI». Por ello, se apunta la necesidad de un análisis exhaustivo de la isla a diferentes escalas para determinar cuál es su realidad y poder «determinar las directrices de un modelo de isla respetuoso con su patrimonio natural, arquitectónico y paisajístico y, a la vez, capaz de resolver las necesidades actuales de la sociedad». El aspecto viario guarda un importante nexo entre paisaje y arquitectura y «en el caso concreto de Formentera merece ser tratado de forma independiente». En este sentido la OCB ha elaborado un informe que pretender ser un punto de partida y reflexión.
La OCB cree que el modelo de crecimiento debe contenerse y tener siempre presente el concepto de conservación, sin que se traduzca en incapacidad de actuación y que al mismo tiempo incluya la filosofía de conservación de la isla.
La entidad opina que cualquier intervención que precise de licencia municipal «debería contar con el visto bueno de una comisión multidisciplinar que también tenga en cuenta los elementos cualitativos que puedan alterar negativamente el paisaje».
Finalmente, la OCB apunta que es imprescindible concentrar el crecimiento urbanístico en los núcleos urbanos, fomentando su densidad, concentrando los servicios, potenciando los espacios públicos y los inmuebles obsoletos más que ampliando los actuales límites de los cascos urbanos.