La flota de embarcaciones profesionales de pesca de las Illes Balears se redujo un 8'7 por ciento en los últimos cinco años, al pasar de 460 embarcaciones en 2003 a las 420 censadas este año, de las que 237 se encuentran en Mallorca, 85 en Menorca y 98 en las PitIüses, tendencia que se mantiene debido a las restricciones impuestas desde el Govern.
Según informaron a Europa Press fuentes de la Conselleria de Agricultura y Pesca, esta flota pasó de contar con 460 embarcaciones a las 448 contabilizadas en 2004, que se convirtieron en 444 al año siguiente y en 430 en 2006, mientras que su volumen cayó otras diez naves desde entonces hasta ahora, siendo el segundo mayor descenso en este periodo.
El ordenamiento autonómico --basado en normativas de la Unión Europea-- señala que, si alguien desea dedicarse a la pesca profesional en Balears deberá adquirir una licencia ya existente, ya que no se aprueban nuevos permisos. Del mismo modo, si un profesional quiere disponer de una embarcación nueva, en primer lugar debe dar de baja y desguazar la antigua y, además, ambas deben tener el mismo tonelaje.
Sin embargo, esta norma tiene una excepción que también es tendente a la merma de la flota, puesto que, si un profesional de la pesca es propietario de dos embarcaciones, puede darlas de baja y desguazarlas para construirse una nueva que sume el peso de las antiguas. En ese caso, el censo descendería en un punto y no se podría volver a recuperarlo.
Además, la UE propuso también la posibilidad de que el propietario de una embarcación de pesca profesional decida acogerse a la paralización definitiva de la licencia, en lugar de ponerla en venta, con lo cual, puede acogerse a una serie de incentivos, que oscilan entre 11.000 y 52.000 euros, dependiendo de las características y el tonelaje de cada modelo.
Para la Conselleria de Agricultura y Pesca, la reducción de la flota pesquera profesional balear hace «más rendible» su actividad.