El empresario y ex político Abel Matutes rompió ayer su silencio y concedió una entrevista a la TEF para defender sus proyectos empresariales en la isla, definirse como un «auténtico defensor del territorio y el medio ambiente» y para negar que su figura haya influido en el cambio político en las islas.
«El Partido Popular no me ha recriminado nada. He oído hablar de alguna manifestación individual para sacudirse responsabilidades», aseguró Matutes.
La explicación de la derrota electoral tampoco la atribuyó a Pere Palau: «Errores los cometemos todos, y él ha desarrollado una presidencia buena para Eivissa y Formentera». «Algunos hemos notado que el partido no ha estado tan movilizado como en otras ocasiones. Se han arriado algunas banderas y, cuando se hace eso, se da un espacio al rival», explicó. Y puso como ejemplo el hecho de que «no se ha incidido suficientemente en el derecho de los padres de que sus hijos reciban la educación en la lengua que ellos quieren. Si eso no lo combate el PP, no lo combatirán los demás».
Buena parte de la entrevista, de 50 minutos de duración, se centró en el proyecto del campo de golf de Platja d'en Bossa.
Matutes defendió que es Accesos Ibiza la que mantiene contra su voluntad la tierra en sus terrenos, mostró su satisfacción por la retirada de la primera magistrada que investigó el caso («no creo que fuera eficiente e imparcial») y puso en duda el valor de la parte medioambiental del informe del Consell: «La persona que hecho este informe debería haber ido menos a los mítines antiautopistas y viajar más».
Matutes defendió que Eivissa necesita «dos o tres campos de golf más» para atraer turismo de calidad y alargar la temporada, al igual que un impulso de los puertos deportivos. La «demonización» de estos productos le ha llevado a plantearse la venta de hoteles (dos en un año) en Eivissa para invertir en otras zonas. «O se ofrece turismo de calidad o se compite en función de los costes, lo que implica degradar el producto y el nombre de Eivissa, lo que significará acabar muriendo en el deshonor y el descrédito». «Si no cambian de política, no tengo confianza en el porvenir de Eivissa. Ya hay 4 o 5 hoteles cerrados y se van a cerrar más en los próximos años», vaticinó.