Los clientes de Eivissa y Formentera ya deben tres millones de euros a la compañía eléctrica Gesa, que ha visto como la morosidad se ha disparado en el año 2008.
Se da la circunstancia de que en las Pitiüses es donde más han aumentado los impagos, ya que los clientes que no abonan sus facturas son un 68 por ciento más que en 2007. Desde Gesa reconocen que el incremento es «muy importante» y está por encima de la media balear, donde ronda un 45 por ciento.
En cuanto a sectores, el aumento de impagos ha sido mayor entre los clientes generales (uso doméstico y pequeño comercio), donde el incremento ha sido de un 49 por ciento. Los ayuntamientos registran un incremento de casi un diez por ciento.
Ayuntamientos morosos
Al parecer, los ayuntamientos y las entidades públicas en general registran una importante morosidad, tres veces más alta que la del resto de abonados. El problema es que Gesa no puede utilizar la presión del corte de suministro en servicios esenciales para la ciudadanía como son el alumbrado público, los centros de salud o parques de policías y bomberos.
Desde el departamento de comunicación de Gesa explican que la morosidad tiene una tendencia al alza también debido a la fuerte crisis de la construcción. «En este área hay incrementos de impagos muy importantes», explicó uno de los portavoces de la compañía, que tiene alrededor de 84.000 abonados en las Pitiüses.
A nivel balear, los clientes de Gesa tienen una deuda histórica de 17,5 millones de euros. Esta cifra llegó a los 18,8 millones de euros en 2001, aunque se había reducido paulatinamente. En 2003 se situaba en los 15,9 millones.
Ante estas cifras, Gesa no tiene ningún plan especial para combatir la morosidad, pero tiene sus canales para evitar los impagos, como el corte de suministro. La persona que quiera reengancharse luego tendrá que abonar también este servicio si quiere volver a tener luz.
Las cifras de Eivissa y Formentera difieren bastante de las que tiene Menorca, que cuenta con una deuda menor y con unos incrementos más moderados. En esta isla la morosidad sólo ha aumentado un 10 por ciento y la deuda es de 2,1 millones de euros. Unas cifras bastante alejadas de los tres millones de euros de las Pitiüses y del importante aumento de los impagos.
La crisis hace temer que esta tendencia al alza en la morosidad continúe durante los próximos meses.
Los consumidores tienen veinte días desde la emisión de la factura para pagar, ya sea por domiciliación bancaria o en las oficinas de cobro. Si no se produce el pago, Gesa envía una carta recordando el impago. Se da entonces otro plazo de un mes. Si en ese momento no se ha abonado la factura, Gesa envía otra notificación, esta vez con un papel de color rojo para que no pase desapercibido. En él se avisa de la deuda y del próximo corte de suministro. El cliente todavía puede pagar, pero si no lo hace la compañía puede cortar ela luz en cualquier momento. Este cese del fluido no puede realizarse en días festivos ni en día sin servicio de atención al cliente comercial y técnica.