Rafa Nadal, que ayer dejó de ser número uno mundial sigue en Porto Cristo. Apartado de los grandes torneos lleva un verano de lo más discreto. Golf con su tío, visitas esporádicas al súper, paseos en la moto acuática, y poco más. No le vemos ir al médico, ni tampoco se deja ver en la playa, ya que no es cuestión de castigar su pierna lesionada. ¿Baños en la playa con su novia? Una o dos veces. Rafa sabe que es noticia. De ahí que haya optado por la discreción.
La buena noticia vivida por Rafa estos días ha sido la visita de Carlos Moyá. quien ha ido a pasar un par de horas con él para aconsejarle, para levantarle la moral... Una inoportuna lesión y un golpe que le ha dado la vida le tiene un poco desubicado, y Carlos le ha ido a ofrecer lo mejor que le `puede ofrecer: la amistad. Pues eso, que un rato de charla contándose confidencias o hablando de proyectos, tal vez un partido de playstation, tal vez un remojón en la piscina -lo decimos porque Carlos llevaba un bañador en la mano- es lo mejor que le puede ir en estos momentos al campeón para recuperar la forma física y disipar problemas. ¡Bien por Carlos y ánimo, Rafa!
Pedro Prieto