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Acordes de verano

El colegio Can Raspalls acoge desde ayer y hasta el día 24 de julio el XIV Camp Musical, una escuela de verano para los pequeños aficionados a la música

La relación que se establece durante las clases entre los chicos es muy importante. | EVA GOMEZ

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El objetivo de esta escuela es enseñar a los chicos que la música es un instrumento de comunicación y no de trabajo», explica Toni Tur, director técnico del Camp Musical, que se celebra en el colegio Can Raspalls desde ayer hasta el próximo 24 de este mes.

Los 48 alumnos de la escuela musical se dividen en tres grupos según su edad: los violines (menores de 7 años), las violas (de entre 7 y 11 años) y los contrabajos (de más de 11 años). Como comenta el director, los años anteriores tenían más alumnos pero este año el presupuesto se ha visto mermado por culpa de la crisis: «La subvención que nos aportaba el Consell se ha recortado en un 100% y muchos chicos se han quedado sin venir. Esperemos que el año que viene podamos acoger algunos más».

Desde las nueve de la mañana los tres grupos empiezan con sus actividades, muy variadas y flexibles. «Tenemos coro, danza, música de cámara, orquesta... Lo bueno que tienen estos alumnos es que no son fijos de un instrumento o una especialidad, sino que pueden abarcar diferentes estilos», comenta Toni.

Clase a clase, los chicos muestran sus habilidades con los instrumentos, a pesar de que no hace falta saber tocar para formar parte de este grupo estival. La filosofía de la escuela es que los que más saben enseñan a los principiantes y así todos interrelacionan entre sí.

Los profesores se muestran contentos con los pequeños y su labor. Elisa, profesora de piano por segundo año, reconoce que «hay momentos en que deseo que llegue la hora de comer o la piscina, pero estoy muy contenta con los pequeños. El año pasado actué con ellos en la obra de teatro final y gané el premio al mejor disfraz. Me lo paso súper bien con ellos».

Por otro lado, Núria, quién ya asistió a este colegio de niña y ahora es profesora de flauta, comenta que lo peor es el final de verano. «Los niños nos cogen cariño y al final es difícil separarnos, pero bueno, aquí casi todos son caras conocidas. Cada año nos volvemos a encontrar los mismos», comenta la chica.

El trabajo realizado durante estos diez días de escuela musical es duro, ya que los chicos se tienen que preparar para las actuaciones de final de curso. Este año, serán tres las representaciones que se ofrecerán al público. Por un lado, los días 21 y 22 de julio, que se ofrecerá un concierto de participantes en el mismo colegio Can Raspalls. El día 23 serán los profesores los que actúen, esta vez en el Auditori de Cas Serres.

Por último, el día 24 se estrenará la cantata infantil Los tres cerditos, que se ha preparado con música de Broadway y con sorpresas en el argumento.

Las adaptaciones musicales son a cargo de Damià Riera y Laia Tur, mientras que de las traducciones al ibicenco se encarga Vicent Tur.

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