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El decreto del catalán | Efectos colaterales

La marcha de la neuropediatra deja bajo mínimos al servicio de Pediatría de Can Misses

La especialista, que ha sido crítica con el decreto del catalán, dice que su renuncia ha sido «una decisión difícil» | Bonet reclamó hace año y medio la contratación de otros dos profesionales para aumentar la plantilla

El jefe del Servicio de Pediatría, Bartolome Bonet, en una imagen de archivo.

| Ibiza |

La marcha de la única neuropediatra del hospital Can Misses deja el servicio bajo mínimos que pasará a contar con solo seis pediatras. La neuropediatra, una de las profesionales del Área de Salud que se había pronunciado públicamente en contra del decreto del catalán, estará en su trabajo hasta finales de mes. Su marcha deja bajo mínimos a un servicio que ya contaba con una plantilla muy ajustada. De hecho, el jefe del servicio, el ibicenco Bartolomé Bonet, aseguraba ayer que «reclamó dos plazas más hace año y medio porque era una plantilla corta y había que ampliarla, pero no ha habido contestación».

Tras la renuncia se ha hecho una convocatoria para cubrir una plaza vacante a la Sociedad Española de Pediatría y «veremos si tenemos suerte y podemos cubrirla pronto porque es atractiva, es una interinidad», precisó Bonet. Sin embargo, ahora no es el mejor momento «porque hay oposiciones a nivel nacional y se acerca el verano; es complicado». Explicó que, de forma transitoria, en el caso de que no se pudiera cubrir, se intentaría «que nos ayudaran. Hay pacientes que nosotros nos podemos hacer cargo, pero otros que requieran un tratamiento y atención más especifica». De hecho, no descarta pedir la colaboración de otros hospitales públicos o de sus propios compañeros de Can Misses. «Habría que hablar con Palma para ver si nos pueden ayudar los neuropediatras o con los neurólogos de aquí; hay que echar mano de la gente que nos pueda ayudar. Bonet advierte de que con una plantilla tan ajustada, la marcha de un profesional supone una sobrecarga asistencial. «Algunos compañeros se tendrán que hacer cargo de porque no podemos abandonar a nuestros pacientes».

Las razones

De hecho, la neuropediatra expresó su preocupación por las consecuencias que pueda tener su marcha: «Me apena mucho por mis pacientes pero veníamos trabajando a tope con la plantilla pequeña de pediatras y eso repercute en la calidad del servicio que damos». Aseguraba, además, que con medidas como el decreto del catalán «atentan contra un buen servicio a la gente e impiden el desarrollo profesional al poner obstáculos para fidelizar una plaza». Pese a ese rechazo al decreto, la neuropediatra desarrolló una beca de especialización en un hospital catalán. Reconoce que la renuncia «ha sido una decisión difícil» teniendo en cuenta la situación del servicio. «La gente me ha tratado muy bien, me gusta lo que hago y creo que he dado todo lo que estaba a mi alcance».

El jefe del servicio aseguraba ayer que la renuncia ha sido «un poco de sorpresa» y atribuyó a varios motivos personales el hecho de marcharse, aunque entiende que el decreto del catalán contribuyera a tomar esa decisión. «Supongo que el catalán no ayuda a quedarse. Hay mucha gente disgustada porque por las tardes tienen que irse a clases de repaso de catalán para mantener su plaza». Bonet ha expresado públicamente su rechazo al decreto de catalán y fue uno de los jefes de servicio que estuvo en la manifestación convocada el 22 de febrero en contra de la imposición del catalán en la sanidad.

EL APUNTE

«Es el hospital de Balears con menos pediatras»

El jefe del servicio de Pediatría del hospital Can Misses ya advirtió de la situación que podía quedar el servicio con una plantilla de profesionales tan ajustada. «Es el hospital de Balears con menos pediatras por el número de población y la actividad», aseguró. De hecho cualquier situación, como esta renuncia o una baja de un profesional, «nos desequilibra, tiene mucha repercusión; si de siete personas se va una, se nota». De todos modos, Bonet asegura que Can Misses es un hospital atractivo para los profesionales, «porque hay bastante patología y profesionalmente se sienten bastantes realizados», a lo que se suma el entorno en el que se encuentra. «Es una isla fantástica para venir. Después de 20 años viviendo en Madrid y siete en Estados Unidos; Ibiza es un paraíso. Es un sitio ideal para traer a la familia», dice este ibicenco que regresó a su lugar de nacimiento hace unos años.

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