El delegado del Gobierno en las Islas, Alfonso Rodríguez, negocia con la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) la posibilidad de destinar espacios en los puertos de Ibiza y Formentera para la acogida de los inmigrantes irregulares que llegan a las Pitiusas a bordo de pateras. Rodríguez ha explicado que en estos espacios se instalarán infraestructuras «modulares» porque se trata de «una solución provisional».
En el caso de Mallorca, la Delegación del Gobierno ya ha alcanzado un acuerdo que ha permitido abrir las puertas de la estación marítima número 3 de Palma durante la noche para que estos inmigrantes puedan esperar allí «en condiciones dignas» la salida de los ferries hacia la Península. Se trata de personas llegadas en pateras pero que han entrado en el llamado «circuito humanitario» por su condición de vulnerables. Es decir, familias o inmigrantes subsaharianos que pueden acogerse a la red de centros gestionados por Cruz Roja en la Península. Es esta ONG la que se hace cargo en Baleares de atender a estos inmigrantes y, además, les abona los pasajes. Una vez llegados a puerto, es también personal de Cruz Roja el que los recoge y los traslada a los distintos centros de la red humanitaria.
Rodríguez ha recordado que cuando estos inmigrantes llegan a las costas de Baleares son recogidos por personal de Salvamento Marítimo y de la Guardia Civil y trasladados a la Policía Nacional, que es la encargada de tramitar su filiación. «Salen en libertad», ha señalado el delegado del Gobierno, «pero con nombres y apellidos». Aquellos que han pedido entrar en el circuito de vulnerables, son los que han de hacer noche en los puertos de las Islas a la espera de la salida de los ferries que conectan el archipiélago con la Península.
El delegado del Gobierno ha subrayado que, aunque estén en situación irregular en España, «quedan en libertad». Y ha añadido que los no vulnerables han de pagarse ellos mismos el pasaje si no quieren quedarse en Baleares. No obstante, también ha indicado que «un 90%» de estos inmigrantes irregulares prefiere seguir «en ruta». Cuando es así, es la propia Policía Nacional la que los traslada a los puertos.
El problema es que los horarios de los ferries obligan a estas personas a permanecer durante horas «en situación de calle». Y de ahí que se haya buscado una solución para que, durante el tiempo de espera, puedan estar en una situación «digna». En los espacios previstos, será Cruz Roja la que se encargue de darles comida, mientras que los servicios de seguridad y limpieza de la APB se harán cargo de estas acciones. «Hace falta una estructura en el puerto para hacer una acogida digna», ha dicho Rodríguez, «que no pasen la noche en situación de calle».
Solucionar el problema real , nada. Ahora parches y decir frases bonitas genial se les da