El Ayuntamiento de Santa Eulària finaliza los trabajos de limpieza y recuperación del terreno que ocupaba el asentamiento chabolista conocido como Can Rova 2, tras su desalojo la semana pasada. Según confirmaron fuentes municipales, la previsión era concluir este martes las labores de retirada de escombros y residuos para que después la propiedad de la finca proceda a labrar el terreno.
Una parcela que hace siete días presentaba un importante volumen de materiales peligrosos y contaminantes, entre ellos 29 bombonas de butano, 10 baterías, cinco cocinas de gas, tres bidones de aceite, dos bidones de combustible, así como placas de amianto y gases refrigerantes.
También se retiraron dos camiones completos de aparatos eléctricos y electrónicos, y se localizaron dos cuadros eléctricos conectados ilegalmente a la red de suministro, además de 12 instalaciones eléctricas precarias.
Una imagen que contrastaba con la estampa limpia que presentaba este martes la superficie ocupada por el poblado chabolista. Esta limpieza se ha realizado mediante el uso de retroexcavadoras, una grúa giratoria, camiones y furgonetas. Todavía ayer se pudo observar un camión triturador de residios que ultimaba los trabajos.
Trabajos
En total, han participado dos máquinas retroexcavadoras y tres camiones en las tareas de desmontaje y carga de materiales. Todos los residuos se han trasladado a la planta de clasificación de Santa Bárbara para su tratamiento adecuado, según precisó el Consistorio.
El desalojo de esta parcela contempló una intervención coordinada entre la Policía Local, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y diferentes departamentos del propio Consistorio. Hay que señalar también que la operación transcurrió de forma pacífica y sin incidentes por parte de los pocos moradores que vivían en este asentamiento. En total, según el Ayuntamiento de Santa Eulària, 77 personas, entre ellas 11 menores, que, tras su salida, solicitaron ayuda a los servicios sociales municipales. En este sentido, el concejal de Seguridad Ciudadana, Juan Carlos Roselló, explicó que todos los afectados fueron objeto de una primera valoración social. Además, se gestionaron soluciones habitacionales y de atención básica para cubrir sus necesidades más urgentes. El Consistorio también destacó la meticulosidad del proceso de desmantelamiento, que siguió un protocolo riguroso para evitar cualquier tipo de riesgo, tanto para los equipos que trabajaron sobre el terreno como para el entorno natural de la zona.
Desde el punto de vista social, el Ayuntamiento aseguró que se actúo con «máxima sensibilidad», poniendo en marcha recursos para la atención a las personas desalojadas. El asentamiento de Can Rova 2 representaba un fenómeno complejo que combinaba la infravivienda, la ocupación ilegal de terrenos y la acumulación de residuos peligrosos. La presencia de conexiones eléctricas ilegales y materiales inflamables suponía un riesgo elevado tanto para los propios moradores como para el entorno, apuntaron desde el Consistorio.
Cabe recordar que el desmantelamiento de Can Rova 2 es el último de una serie de operativos que el Ayuntamiento de Santa Eulària ha desarrollado en los últimos años para «erradicar asentamientos irregulares, mejorar la seguridad pública y evitar focos de riesgo ambiental».
estioperBueno,si ud.lo cree así,es una lástima,pero es su opinión, pues siga pidiéndolo en los médios,y espere,sentado,a que algún redactor se los comunique. Saludos.