Cáritas Ibiza alerto ayer, durante la presentación de la memoria anual 2024, de la persistente precariedad que sufren muchas familias en la isla y de la creciente dificultad para hacer frente a gastos básicos como la alimentación.
Sin ir más lejos, en el último año, la organización ha repartido más de 80.000 kilos de comida – por valor de unos 300.000 euros – y ha entregado alrededor de 1.000 tarjetas de compra a personas en situación de vulnerabilidad. Esta ayuda ha llegado a unas 150 familias, que se han visto obligadas a recurrir a los recursos de la entidad para poder cubrir sus necesidades más básicas.
En este sentido, desde la entidad explicaron que en el centro de día para personas sin hogar, Cáritas Ibiza atendió a 230 beneficiarios en el último año. Este recurso, recordaron, no sólo ofrece servicios básicos, como duchas, comida y ropa, sino también acompañamiento emocional y social. «El centro es un espacio de encuentro. Muchas personas lo sienten como un lugar familiar», manifestaron.
Salud mental
No obstante, la situación de las personas sin techo es cada vez más compleja, ya que, según indicaron, es gente que lleva años en la calle y, en algunos casos, son personas que sufren problemas de salud mental.
«En muchas ocasiones están sin diagnosticar y, a veces, recurren al consumo de sustancias para olvidar la vida que llevan», lamentaron. En esta línea, desde Cáritas Ibiza criticaron la falta de recursos públicos destinados a la salud mental, especialmente enfocados a personas en situación de vulnerabilidad.
«Es una de las medidas que más echamos de menos. Las administraciones deben implicarse más. No sólo por el resto de la sociedad, sino por estas personas que están en una situación límite, a las que les afecta todo: quedarse sin hogar, vivir en la calle, ser desahuciado… Todo eso impacta directamente en su salud mental», destacó el coordinador general de Cáritas Diocesana de Ibiza, Gustavo Gómez, mientras el obispo de Ibiza, Vicente Ribas, lanzó un mensaje claro a la sociedad con el objetivo de que la gente se replantee las prioridades colectivas.
«Vivimos en una isla donde cada verano hablamos de lujo y de miles de turistas y, al mismo tiempo, tenemos que repartir 80.000 kilos de alimentos. Eso debería hacernos reflexionar», señaló, destacando el gran número de personas en riesgo de pobreza en Ibiza.
Sin duda, uno de los datos más significativos del balance anual de Cáritas es que el 44 % de las personas atendidas el pasado año acudieron por primera vez a sus servicios. «Es un hecho que se repite cada año y que nos muestra la gran movilidad de población en la isla», destacaron desde la organización, agregando que muchas de estas personas llegan a Ibiza con la esperanza de encontrar oportunidades laborales, pero acaban enfrentándose a una realidad muy distinta, «marcada por la falta de vivienda accesible, los bajos salarios y el encarecimiento del coste de vida».
«La isla expulsa a muchas personas. Las dificultades para acceder a un alquiler digno arrastran otras dimensiones de pobreza», subrayó Gustavo Gómez, quien lleva años advirtiendo del impacto del mercado inmobiliario en la exclusión social. En esta línea, uno de los recursos más valorados ayer por la entidad fue la puesta en marcha del centro Nazaret, un espacio de acogida para mujeres y menores en situación de especial vulnerabilidad. «Ha sido un recurso del que estamos muy contentos. Hoy por hoy sigue lleno y ha sido un lugar muy importante para quienes sufren aún más esta exclusión», explicaron desde Cáritas, valorando también el desarrollo de talleres de inclusión para personas recién llegadas a la isla con el objetivo de facilitar que las personas se integren realmente.
No obstante, según indicó Gustavo Gómez, estas ayudas ofrecidas por Cáritas son insuficientes teniendo en cuenta la emergencia habitacional que sufre la isla, ya que, lamentó, la falta de vivienda asequible se ha convertido «en un factor determinante que empuja a muchas personas a la exclusión social».