Sant Antoni ha conmemorado el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer con la lectura de un manifiesto que apela a la unidad social e institucional frente a una lacra que, según recordó el consistorio, sigue avanzando sin tregua y ha arrebatado la vida de 38 mujeres en España en lo que va de año.
Ante la fachada del Ayuntamiento, representantes municipales y vecinos han escuchado un texto marcado por un tono firme y sin concesiones. Bajo el lema «Alza la voz ante la violencia contra las mujeres», el Consistorio ha reivindicado la necesidad de mantenerse vigilantes y activos en un contexto en el que, pese a los avances en prevención y protección, todavía queda mucho por hacer. El equipo de gobierno ha subrayado que la violencia machista continúa limitando libertades, truncando sueños y atentando contra los derechos humanos más básicos.
El manifiesto ha insistido en que el compromiso de las administraciones públicas pasa por reforzar los recursos existentes, mejorar la seguridad de las víctimas y garantizar que ninguna mujer se vea obligada a afrontar sola un proceso de recuperación que a menudo es largo y doloroso. También ha puesto el foco en los menores que conviven con esta violencia, recordando que ningún niño o niña debería crecer en un entorno marcado por el maltrato.
El Ayuntamiento ha señalado que la violencia machista adopta formas diversas —desde la agresión física hasta la psicológica, económica, sexual o vicaria—, pero todas comparten un mismo origen: la desigualdad y la creencia arraigada en una supuesta superioridad masculina incompatible con una sociedad democrática y basada en el respeto mutuo. Por ello, el consistorio reclama una formación más exigente y evaluable para jueces y profesionales implicados, la creación de órganos judiciales especializados, una mejora en los criterios de valoración del riesgo y una supervisión constante del funcionamiento de los servicios destinados a la protección de las víctimas.
El texto leído hoy ha querido marcar también una línea clara: tolerancia cero ante cualquier expresión de violencia machista, ante el silencio que la ampara y ante cualquier intento de justificarla o minimizarla. El recuerdo a las mujeres asesinadas y a los hijos e hijas víctimas de violencia vicaria ha sido uno de los momentos más emotivos del acto, junto con el reconocimiento a todas las supervivientes que continúan luchando por reconstruir sus vidas.
El Ayuntamiento ha concluido su manifiesto con un compromiso inequívoco: mantener y reforzar las políticas públicas destinadas a erradicar esta forma de violencia mientras exista una sola víctima. El 25 de noviembre, han insistido, no es solo un día de denuncia, sino también una jornada de unidad y determinación colectiva. El mensaje final ha resonado con fuerza en la plaza: «Ni un paso atrás. Ni una víctima más. Alcemos la voz contra la violencia hacia las mujeres».