La Fundación Conciencia, presidida por Marisina Marí, atiende ya a cerca de 500 menores y adultos por casos de abuso sexual infantil. En concreto, unos 70 menores están recibiendo la ayuda de esta entidad que, a la vez, está atendiendo a cerca de 400 familiares para darles herramientas para poder actuar ante un hecho tan grave. El abuso sexual infantil está, a su vez, muy relacionado con el riesgo de suicidio. De ahí que la Fundación Conciencia tenga previsto ampliar en 2026 los recursos destinados a la atención de este problema. A lo largo de este año, la entidad ha atendido a 22 menores en esta situación. El doble de los atendidos un año antes, según ha explicado Marí.
«Este año queremos centrarnos en la prevención del suicidio en adolescentes», ha explicado la presidenta de la Fundación Conciencia, «está muy unido también a los abusos sexuales en menores». Marí ha recordado que el suicidio es un tema que los medios de comunicación no suelen tratar por miedo al efecto contagio. Pero ha señalado que es necesario hablar de ello porque, de este modo, es más fácil poder acceder a quienes sufren el problema. Un problema que cada vez preocupa más y que se ha incrementado debido a factores como la influencia de las redes sociales, el ritmo de vida y el acoso escolar.
En Ibiza, los servicios sociales y los centros educativos cada vez derivan más casos a la Fundación Conciencia. Según ha explicado Marí, «las instituciones tienen sus mecanismos pero el problema es muy grave y están desbordados». En esta situación, la fundación intenta llegar a donde no llegan las administraciones ofreciendo, por ejemplo, más sesiones de terapia especializada o de intervenciones de educadores sociales. «Si tenemos más recursos, entrarán más casos», ha indicado la presidenta de la fundación.
Marí ha explicado que, ante la sospecha de que un menor puede tener ideaciones suicidas, es necesario pedir ayuda. Quienes conviven o se relacionan con este menor pueden fijarse en cambios de conducta como la apatía y en signos de pequeñas autolesiones como «cortecitos en las muñecas».
En cuanto a los abusos sexuales a menores, Marisina Marí ha agradecido que cada vez se hable más de un problema que «puede pasar en cualquier casa y en todos los niveles socioeconómicos». «Ahora salen más casos a la luz», ha dicho, «y eso es bueno porque permite que lleguen más recursos y que la gente esté más atenta». La Fundación Conciencia atiende ahora mismo a unos 70 menores que han sido víctimas de abusos sexuales. Una cifra muy elevada en Ibiza y que ha crecido este año. Pero Marí ha recordado que, según Save the Children, «tres de cada 10 adultos fueron abusados sexualmente en su infancia». De ahí la importancia de entidades como la fundación que preside: «Cuanta más visibilidad tengamos, más ayuda podremos dar».
La Fundación Conciencia está haciendo un especial esfuerzo en la formación de psicólogos que puedan especializarse para atender estos casos, tanto los de abusos sexuales como los de menores en situación de riesgo de suicido. A lo largo de este año, ha financiado, con ayuda del Ayuntamiento de Santa Eulària y de la Fundación Pacha, la formación de 25 psicólogos en la terapia EMDR. Así lo ha explicado la restauradora Alba Pau, miembro de la fundación: «Hemos hecho lo que hemos podido. Incluso, si un psicólogo no puede pagar el curso, que es carísimo, lo devuelve después en sesiones de tratamiento. Y queremos repetir en 2026». Pau también ha explicado que la falta de medios y el bajo número de psicólogos en la isla dificulta la atención a las víctimas. En este sentido, ha explicado que Conciencia «trabaja con psicólogos externos especializados en EMDR puesto que no podemos tenerlos en nómina porque vivimos de la solidaridad». Y ha añadido: «Nosotros intentamos que la Administración lo cubra pero no podemos pedir que los niños esperen».
Alba Pau también ha recordado que cuando se produce un caso de abuso sexual en la familia, no solo afecta al menor sino que «detrás hay también una madre, una abuela, una hermana, un hermano» a los que también es necesario ayudar. Este problema, ha señalado, «por desgracia está creciendo en todo el mundo». Y ha añadido que los casos en tratamiento son solo «la punta del iceberg». «Hay que ayudar a la madre, a los hermanos, porque, sea una violación o un intento de suicidio, cuando esto sucede, es el hundimiento de la familia».
Tanto Marisina Marí como Alba Pau, finalmente, han defendido la importancia de la terapia EMDR aplicada a estos casos. Marí ha señalado al respecto que se trata de una terapia avalada por su efectividad por organizaciones como Save the Children: «Es neuropsicología. Es la terapia recomendada por Save the Children en los casos de abuso sexual infantil porque ha demostrado ser la que tiene más evidencia científica en la mejora. Desbloquea el trauma y lo integra neurológicamente para poder vivir con él».