La Asociación Pereyna de pesca recreativa de las Pitiusas reclamaron «rigor, transparencia y datos completos» en el debate abierto sobre la ampliación de la Reserva Marina des Freus, tras el comunicado difundido por varias entidades ecologistas y científicas, que denunciaron cómo la flexibilización de la normativa vigente en la Reserva Marina des Freus podría permitir más pesca recreativa.
El colectivo consideró que dicho posicionamiento ofrece una visión «alarmista y parcial» de la situación del entorno marino y no refleja la realidad de la protección existente ni el reparto de usos en las reservas de Baleares. En un comunicado remitido a este rotativo, Pereyna sostuvo que en las Pitiusas solo un 3,5 % del entorno marino cuenta con una protección integral real, mientras que el resto de las zonas catalogadas como reservas permiten una actividad profesional intensiva.
Sector profesional
Según la asociación, en estos espacios se autoriza a la flota profesional a calar hasta 1.000 metros de redes y 500 anzuelos de palangre por embarcación, mientras que determinadas modalidades de pesca recreativa quedan totalmente prohibidas.
Los pescadores recreativos criticaron especialmente que se restrinjan prácticas como la pesca al vivo, el curricán de fondo o la pesca submarina, que consideran de bajo impacto por su carácter selectivo, puntual y sin artes pasivas. A su entender, este desequilibrio no suele aparecer reflejado en los comunicados de las entidades ecologistas, que centran sus advertencias en la posible ampliación de derechos para la pesca recreativa. Desde Pereyna también rechazaron que la ampliación de determinadas modalidades recreativas pueda «equiparar las reservas a zonas sin protección», como sostienen algunos colectivos ambientales.
En este sentido, argumentaron que lo que desvirtúa el concepto de reserva es permitir una presión profesional elevada sin controles suficientes y sin garantizar el cumplimiento estricto de las tallas mínimas para todos los sectores. El colectivo insistió en que la pesca recreativa local no es el principal problema para la conservación marina. «Los pescadores recreativos que vivimos todo el año en las islas llevamos más de veinte años denunciando que muchas reservas están mal diseñadas y que su supuesto éxito no se evalúa teniendo en cuenta el esfuerzo real de extracción», señalaron.
Al respecto, indicó, se atribuyen mejoras a figuras de protección que, en la práctica, no funcionan como reservas integrales. Otro de los puntos que Pereyna consideró especialmente preocupante es el uso de la ciencia en el debate público.
Foto: CAIB
Aunque las entidades ecologistas apelaron a la «mejor evidencia científica disponible», los pescadores recreativos lamentaron que no se presenten estudios integrales que analicen de forma comparada todos los impactos que afectan al medio marino, como los vertidos, la contaminación, los fondeos masivos, el turismo estacional o la presión profesional. «La ciencia rigurosa no puede ser selectiva ni utilizada en función de intereses concretos», defendieron, al tiempo que reclamaron análisis completos que permitan evaluar el peso real de cada actividad en el deterioro del ecosistema marino.
Precisaron que centrar el foco únicamente en la pesca recreativa contribuye a confundir a la opinión pública. En el comunicado, Pereyna también aclaró que no ha solicitado la eliminación de ninguna veda en la zona de s’Espardell, una cuestión que, según indicaron, corresponde a la asociación de Formentera y a acuerdos específicos con el Govern balear y el Consell insular. Utilizar este argumento en el debate sobre des Freus es, agregaron, «impreciso e irresponsable». Los pescadores recreativos subrayaron también su carácter local y su vinculación con el territorio. Recordaron que no viven de subvenciones ni de la actividad pesquera, sino de sus trabajos habituales, y que la pesca que practican es de autoconsumo, de kilómetro cero y ligada a la cultura marítima de las Pitiusas.
Por ello, consideraron «injusto» que se les presente como una amenaza para el medio marino. Lejos de rechazar las figuras de protección, Pereyna aseguró que ha sido uno de los colectivos que más ha reclamado reservas integrales «auténticas», sin privilegios para ningún sector. En esta línea, defendieron que la población está cada vez más cansada de lo que califican como «falsas reservas», en las que se mantiene un modelo que no protege de forma efectiva y que restringe de manera desigual.
El colectivo concluyó reclamando igualdad de trato, transparencia en la gestión y un sistema de protección basado en datos completos y verificables. Entre las preguntas que plantearon figuran por qué no se aborda con mayor contundencia la contaminación y los vertidos, por qué no se exige el cumplimiento estricto de las tallas mínimas a todos los sectores y por qué se señala a la pesca recreativa mientras se permite un esfuerzo profesional elevado en zonas catalogadas como reservas.