El Ayuntamiento de Ibiza ha puesto en marcha una nueva edición de la Escuela Municipal de Familias, un programa gratuito dirigido a madres y padres con hijos de entre 3 y 14 años que tiene como objetivo ofrecer herramientas prácticas para afrontar los retos de la crianza, la educación y la convivencia familiar. La iniciativa arrancó ayer en el Casal d’Igualtat con una elevada participación y una primera sesión centrada en la gestión de normas y límites dentro del ámbito familiar.
La charla inaugural, titulada ‘A la vora d’un atac de nervis’, fue impartida por Iván Castro, director de Bienestar Social del Ayuntamiento de Ibiza y educador social, quien abordó la convivencia familiar desde una perspectiva práctica y cercana, basada tanto en su experiencia profesional como en el trabajo directo con familias. A la sesión se inscribieron 52 personas, una cifra que, según Castro, refleja el interés creciente por este tipo de formaciones.
Durante su intervención, el educador social puso el foco en algunos de los conflictos más habituales que se producen en el día a día de los hogares, muchos de ellos relacionados con la organización doméstica, las rutinas y la aplicación de normas. «El conflicto más habitual es intentar organizar la casa. Los niños descolocan, requieren atención constante e indicaciones», explicó. A esta situación se suma, según Castro, el estrés acumulado de los propios adultos, que influye de forma directa en la manera de educar. «No es lo mismo educar un viernes que un lunes. El viernes estás más relajado y el lunes estás más tenso», señaló a Periódico de Ibiza y Formentera, defendiendo la importancia de establecer normas claras y coherentes que no dependan de las emociones del momento. «Regular una norma significa darle criterio y fiabilidad. Los límites no tienen que depender del estado de ánimo de los padres», agregó.
Parentalidad
Castro insistió en que uno de los objetivos fundamentales de la crianza es ofrecer seguridad a los menores a través de límites estables. «Educar es un trabajo y es difícil», reconoció, aludiendo a la carga emocional que conlleva la parentalidad y a los miedos habituales sobre el futuro de los hijos.
«Tenemos muchas emociones y muchos temores, pero también hay que entender que nos podemos equivocar», añadió, animando a las familias a afrontar la educación con naturalidad y sin exigencias irreales. El título de la charla, explicó, busca precisamente restar dramatismo a la idea de las normas y los límites, que, a menudo, se asocian a nerviosismo o estrés. «El ser padre o madre también es un aprendizaje», afirmó. En este sentido, comparó el funcionamiento familiar con un juego o un deporte, donde las normas no son algo negativo, sino un elemento imprescindible para que el sistema funcione correctamente.
Durante la sesión, Castro destacó que no existe un modelo único válido para todas las familias. «No sirven todas las normas para todos. Cada familia tiene que identificar en qué aspectos tiene más dificultades y regularlos para que el sistema sea más funcional», explicó. Entre los conflictos más habituales que plantean las familias en este tipo de encuentros se encuentran el uso de pantallas y la televisión, los hábitos alimentarios, la higiene personal o las relaciones entre hermanos, situaciones comunes que se repiten en la mayoría de hogares. El perfil de las personas asistentes, según el educador social, suele corresponderse con familias que ya muestran un interés previo por la pedagogía familiar. «Son personas receptivas, muchas ya han leído libros o han participado en otras formaciones», señaló.
Otro de los conceptos abordados durante la charla fue el de la coeducación, un término amplio que hace referencia al reparto equitativo de las tareas educativas y de cuidado dentro del núcleo familiar.
Castro explicó que el modelo familiar ha cambiado de forma significativa en las últimas décadas, con ambos progenitores incorporados al mercado laboral, lo que hace imprescindible una mayor coordinación en la educación de los hijos. «Antes, en la familia tradicional, la madre educaba y el padre ejecutaba. Ahora es necesario que ambos se coordinen y eduquen a la vez», afirmó, subrayando que no se puede seguir cargando el peso de la crianza sobre las mujeres.
«Es una cuestión de igualdad, pero también es mucho más sano para el niño tener dos modelos educativos coordinados», añadió. Aunque reconoció que la implicación de los padres en las tareas educativas ha aumentado, Castro señaló que todavía queda un largo camino por recorrer. Como ejemplo, indicó que en la sesión inaugural la mayoría de asistentes eran mujeres, con solo cuatro hombres presentes. «Hay que seguir incentivando para que cada uno asuma el rol que le toca», concluyó. La Escuela Municipal de Familias continuará desarrollándose en las próximas semanas con nuevas sesiones centradas en distintos aspectos de la crianza y la convivencia familiar, «consolidándose como un espacio de apoyo, reflexión y aprendizaje para las familias del municipio».