El miércoles pasado en su cuenta de «ese pozo negro llamado X», como lo define gráficamente Michael O’Learey, CEO de Ryanair, los socialistas de Baleares tuitearon: «Ei, PP Balears, no olvidéis que los únicos cargos políticos de Baleares que irán a juicio imputados por presunta corrupción y coacciones son vuestros compis». El comentario iba acompañado de un montaje gráfico que alguien había encargado a la IA, donde se ve a la presidenta del PP balear, Marga Prohens, con Vicent Marí, presidente del Consell d’Eivissa y Alejandro Jurado, jefe de gabinete de la propia Prohens. Y al fondo de la imagen, los rostros de José María Rodríguez y Jaume Matas, allí puestos como dos dinosaurios extinguidos. Es mala señal que haya que remontarse al pleistoceno.
Los socialistas afirman que Marí y Jurado son los «únicos cargos políticos de las islas que irán a juicio» por corrupción. Pero esa es una afirmación deliberadamente falsa, hecha por el partido que dice combatir los bulos pero que los fabrica a diario. Que se sepa, los dos antes citados están siendo investigados por la Justicia, es cierto, pero es muy prematuro afirmar que «irán a juicio». No hay que confundir la realidad con el deseo.
Pero al hablar de «únicos cargos políticos» los socialistas parecen haberse descontado porque en este ranking macabro de casos de corrupción política sólo han puesto a dos rivales políticos, olvidándose de los que afectan al PSOE; destacadamente Rafa Ruiz y Gelu Guerrero. Ambos en Ibiza, vaya por Dios. Y ese olvido es prueba irrefutable de que el PSOE no ha comprendido realmente la gravedad de su situación en materia de corrupción.
Rafa Ruiz, que fue alcalde de Vila entre 2015 y 2023, en mala hora y para desgracia de la ciudad, sí que está llamado a sentarse en el banquillo de los acusados ante el tribunal de la Audiencia Provincial por el caso Puertos. La Fiscalía considera que participó con otros cargos públicos de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) en el amaño del concurso para adjudicar instalaciones del dominio público portuario a favor del Club Náutico de Ibiza. Se enfrenta a 3 años de cárcel por los delitos de prevaricación y fraude. Nada menos. Pese a ello, ahí está el líder de la oposición municipal vulnerando clara e impúdicamente el código ético del PSOE, que le obligaría a dejar la silla de concejal hace ya más de un año, cuando en diciembre de 2024 se abrió juicio oral. ¿Cómo es posible que el PSIB se haya olvidado de su exalcalde imputado preferido? ¿Cómo es posible que Elena López no le pida a su jefe Rafa Ruiz por qué no dimite? ¿Cómo es capaz de señalar la paja en el ojo ajeno, con la viga que ella lleva en el suyo?
El caso del exalcalde de Sant Josep de sa Talaia, Ángel Luis Guerrero, detenido en junio de 2023 en una operación contra la corrupción urbanística, es otro de los «olvidados» por el PSIB. Es cierto que en esta ocasión la causa sigue en fase de instrucción, dormida convenientemente en un cajón, como suele suceder en estos casos en Ibiza. Y así, es prematuro afirmar que el caso acabará siendo juzgado, pero dada la importancia del asunto, el olvido de los socialistas no es casual ni inocente.
Los socialistas no acaban de entender que ahora mismo, tratar de competir con el PP en ver quién es más sospechoso de corrupción y de tonteo con el delito y con los delincuentes, es una batalla perdida. O ganada por goleada, como ellos prefieran.
No ayuda a ese intento de parecer gente honrada el hecho de que en los últimos meses hayan pasado por la cárcel sus dos últimos secretarios de Organización, Santos Cerdán y el exministro José Luís Ábalos, con su inefable asesor, portero de puticlub, Koldo García, que tan bien se llevaba con exconsellers del Govern de Francina Armengol, como Patricia Gómez y Marc Pons, o con la propia Armengol. ¡Y que tanto dinero les dio a ganar!
Tampoco ayuda a parecer honrados que el propio hermano del secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vaya a ser juzgado por tráfico de influencias. Y que su esposa, Begoña Gómez, esté siendo investigada por corrupción. O que el exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, sea un delincuente convicto, al que ahora Sánchez se apresura a indultar.
El PSOE tiene un gravísimo problema pero es incapaz de abordarlo y resolverlo. Ya lo harán las urnas, no se preocupen. Pero mientras tanto, no se descuenten en los casos de corrupción que les afectan directamente. Aunque sea para negarlos y defender a los integrantes de la banda.
PauSociolistos atacando a peperos por corruptos, y peperos atacando a socialistos por ladrones. Sería como una discusión entre Al Capine y Bugsy Siegel por ver quien es el peor gangster, o un debate entre Pablo Escobar y el Chapo Guzmán para demostrar cuál es el peor narco. Y lo peor es que llevamos 2 o 3 décadas asi