La política ibicenca vuelve a ofrecer un espectáculo lamentable y penoso, de la mano del PSOE, determinados a seguir en la oposición muchos años más. Mientras la Fiscalía pide archivar el caso ‘La Vida Islados’, los socialistas insisten en mantenerla artificialmente viva, como si en ello se jugaran su supervivencia. Y quizá sea así.
El Ministerio Público no aprecia base suficiente para sostener el procedimiento y solicita el archivo, exactamente igual que el juez instructor. Sin embargo, los socialistas no se resignan. Al contrario, redoblan la presión política a base de sobreactuar. Su portavoz en el Consell, Elena López, llegó a afirmar que el Consell vive «la mayor crisis institucional de su historia». Una frase gruesa, exagerada, casi caricaturesca, para un asunto que la propia Fiscalía considera insostenible. No hay por dónde cogerlo. Mucho peor procesalmente está su jefe, Rafa Ruiz, y a él no le pide la dimisión pese a que será juzgado y la Fiscalía le pide 3 años de prisión.
La FSE-PSOE se resiste a dejar de usar este caso como munición política y electoral. Pero estamos ante una contradicción moral difícil de digerir, porque el mismo PSOE que desde Madrid impulsa limitar o incluso prohibir las acusaciones populares ejercidas por partidos políticos —alegando que «judicializan la vida pública»— se aferra ahora a una causa sin base jurídica ni prueba de ningún tipo como último clavo ardiendo.
En Ibiza, la acusación popular no es un mecanismo para averiguar los hechos y para hacer justicia, sino un instrumento de campaña electoral. No lo disimulan. López insistió en que «Vicent Marí debe dimitir», pese a que el fiscal pide archivar la causa porque no ve ningún delito y no formula acusación. Por su parte, el PP ha respondido con contundencia, acusando a los socialistas de querer prolongar «un bulo» con fines partidistas.
La clave está en esa palabra: bulo. Porque mantener la causa abierta contra el criterio de la Fiscalía no es buscar la verdad, sino estirar el chicle mediático. Pero la realidad es que no hay nada. De hecho, insisten en la dimisión de Vicent Marí porque saben perfectamente que incluso yendo a juicio gracias a las acusaciones populares que ejercen PSOE y Francisco Vilás, todos sabemos por qué espurias razones, no será condenado porque nada ilegal se ha hecho.
La causa de ‘La Vida Islados’ se ha convertido en el único relato disponible para un PSOE insular atrapado en su propia crisis. No hay proyecto ni propuesta política ni alternativa de gobierno. Mucho menos alguien capacitado para liderar esa alternativa de forma políticamente digna. Sólo queda la difamación y la acusación sin base jurídica, pero que llena páginas de periódicos.
Lo más llamativo es que se equivocan y ese error lo pagarán muy caro en las urnas porque esa mezquindad, en política, no sale gratis. Vicent Marí ya ganó en 2023 una mayoría absoluta en medio de esa misma maniobra. Ya se presentó ante las urnas con el ruido judicial de fondo y, lejos de hundirse, arrasó. Los ciudadanos de Ibiza no son estúpidos, como ellos los imaginan. Distinguen entre la crítica política legítima y la táctica barriobajera.
Porque esto es lo que resulta: una estrategia torticera, de trazo grueso, que pretende sustituir la política por el desgaste personal. Judicializar la política es su única propuesta. Y seguir denunciando la «corrupción» inexistente de Vicent Marí mientras no ven el menor rastro de corrupción en los escándalos que acechan al entorno de su líder supremo, Pedro Sánchez, cuyo fracasado Gobierno no puede apestar más a cloaca infecta.
Si la Fiscalía dice que no hay caso, lo razonable es aceptarlo. No hacerlo es convertir la justicia en teatro; y la oposición en un ejercicio de desesperación condenado al fracaso. El PSOE debería preguntarse por qué necesita tanto que esta causa siga viva. La respuesta es evidente: sin ‘La Vida Islados’ no tienen nada.
Patetico el PSOE y patetica la prensa por en realidad hacer lo mismo que el PSOE, a falta de noticas frescas o ideas nuevas seguimos alargando el chicle del vídeo famoso, que ya aburre a todo el mundo.