Ikram, la perrita que desembarcó en una patera junto a una familia de migrantes durante el verano de 2025, continúa en el Centro de protección animal sa Coma. Tras una cuarentena obligatoria, ya que la perrita proviene de Algeria, país donde la rabia aún no está erradicada, el animal continúa a la espera de una respuesta firme del Govern para poder ser dada en adopción.
Con este fin, un grupo de animalistas ha lanzado una campaña en change.org para exigir su liberación. «Nos oponemos firmemente al sacrificio innecesario de animales y pedimos que Ikram sea adoptada y que enseguida pueda volver a tener relaciones presenciales con el adolescente que la trajo a Ibiza».
El Ayuntamiento de Ibiza se hizo cargo del animal, enfrentando la postura del Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, que quería la devolución a su país o su sacrificio. Manuel Jiménez, concejal de Medio Ambiente de Ibiza, asegura que «tuvo una movilización ciudadana brutal, llegó a todos los rincones de España». «La perrita no sigue en cuarentena porque ya han pasado más de 40 días, más de 80, y la verdad que sigue enjaulada y en aislamiento hasta que llegue una resolución firme por parte del Govern Balear, que es quien tiene la competencia en salud pública del animal», explicó el concejal a Periódico de Ibiza y Formentera el pasado 10 de enero.
Tras el «preocupante silencio» que recibieron desde las administraciones, que se «pasan la pelota entre ellos», según los animalistas, han decidido pasar a la acción y juntar firmas para exigir que la perrita vuelva con su dueño, «un adolescente que vino a Europa a buscar una vida mejor». Además, los animalistas temen que la perrita sea en última instancia sacrificada, extremo que ya han desmentido desde el Ayuntamiento. Sin embargo, al no tener una respuesta firme, los animalistas se temen lo peor y por eso han decidido lanzar esta campaña, con la que ya han conseguido reunir casi 10.000 firmas.
Mientras tanto, Ikram continúa en sa Coma y goza de buen estado de salud, según los gestores del centro, después de haber pasado una operación quirúrgica para eliminar el «ojo cereza», una enfermedad común de estos animales.
Otros que se agarran a un " clavo ardiendo", ya no saben que hacer ni que decir para justificar las subvenciones de dinero público que reciben,pero,les está a punto de acabárseles el " chollo ".