El sindicato UGT ha interpuesto un conflicto colectivo ante el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) contra la Gestión Sanitaria y Asistencial de Baleares (Gsaib) por no actualizar los salarios de la plantilla. La organización sindical denuncia que, pese a formar parte del personal laboral del sector público, los trabajadores tienen pendientes múltiples incrementos salariales y atrasos acumulados.
Según ha informado UGT en un comunicado, desde la última subida del 2% a principios de 2024, están pendientes el 0,5% restante de 2024, el 2,5% de todo 2025 y el 1,5% de 2026. Además, permanecen sin aplicarse todos los atrasos generados, los complementos de insularidad fijados y sentencias condenatorias todavía no ejecutadas por parte de la empresa pública.
Javier Marín, responsable del transporte sanitario de UGT, ha calificado como «surrealista» la gestión que se está realizando en la empresa. Según los sindicalistas, Gsaib no actualiza los salarios alegando que lo impide la ley, a pesar de que el Govern ha aprobado varios incrementos retributivos para el sector público autonómico.
Única empresa pública que no aplica las subidas
«Nos parece surrealista tener que acudir a los tribunales para conseguir que suban el sueldo de los trabajadores y que la empresa incumpla lo que el Govern y los sindicatos pactan», ha señalado Marín. El representante sindical ha subrayado que "debe de haber unas 38 o 40 empresas públicas en esta comunidad y Gsaib es la única que considera que existe una ley que no les permite actualizar los salarios".
Malestar creciente entre la plantilla
Por su parte, Francisco Muñoz, secretario del comité de empresa por parte de UGT, ha señalado que es «intolerable» que la empresa no actualice los salarios desde principios de 2024 cuando la normativa establece que debe hacerlo. Además, ha denunciado que más de la mitad de la plantilla sigue sin percibir las dietas que les corresponden o el propio complemento de insularidad.
Muñoz ha advertido que la falta de compromiso negociador y el bloqueo de cualquier mejora está generando un malestar profundo entre los trabajadores de la gestión sanitaria y asistencial. «Todo esto es una bomba de relojería que está a punto de estallar», ha alertado el representante sindical ante la situación de conflictividad laboral que atraviesa Gsaib.