Una vez más desde el pasado otoño, la Concejalía de Limpieza del Ayuntamiento de Ibiza ha activado un plan de choque ante la llegada de una nueva borrasca, Regina, que ha activado la alerta amarilla por fenómenos costeros entre las 20.00 horas de este viernes y las 6.00 horas del sanando. Se espera viento del sur con intervalos de 50 a 60 km/h y olas de hasta tres metros.
El concejal de Limpieza, Jordi Grivé, ha explicado que a lo largo de este viernes se está llevando a cabo una «limpieza preventiva» de las redes de pluviales y alcantarillado para evitar en la medida de lo posible inundaciones. «Hay un plan anual de limpieza porque estas redes han de estar en perfectas condiciones», ha dicho Grivé, «pero, cuando llegan borrascas, se intensifican estas acciones». Uno de los barrios en los que se está trabajando es el de Platja d’en Bossa dado que es una zona que se ha visto especialmente afectada por las inundaciones en las últimas borrascas. En este sentido, Jordi Grivé ha explicado que «se están desatascando la red de pluviales y el alcantarillado».
«Nosotros hacemos nuestro trabajo», ha dicho, por otro lado, el edil, «pero la gente tiene que colaborar». Y es que, ha recordado, aún son muchos los ciudadanos que tiran por el inodoro toallitas, a pesar de que está prohibido. Esto ha provocado que el Consistorio haya llegado a extraer en algún punto de la red hasta 5 toneladas de estos artículos «a pesar de que se limpia cada temporada».
Grivé también ha señalado que se está trabajando en los sistemas de evacuación de agua para evitar las inundaciones. Precisamente en Platja d’en Bossa se está construyendo un tanque de tormentas que, ha subrayado el edil, «ayudará» a paliar el problema. Las obras, ejecutadas por la empresa Jaralia Integral SL, comenzaron a principios del pasado mes de diciembre y cuentan con un presupuesto cercano a 1 millón de euros, procedentes del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS). Esta estructura, explicó Jordi Grivé cuando comenzaron los trabajos, «es muy necesaria y muy importante» porque ayudará a disminuir el efecto de las fuertes lluvias en el barrio y, además, facilitará que el agua «llegue limpia al mar» mientras que la contaminada se desviará a la red de alcantarillado.