La brisa del puerto, el blanco inmaculado de los tejidos y el Mediterráneo como telón de fondo marcaron este sábado la celebración del 55 aniversario de la Pasarela Adlib Ibiza. La cita convirtió la Plaça de sa Riba en una pasarela abierta al mar donde la moda ibicenca rindió homenaje a su propia historia.
Bajo el concepto Blanc, los diseñadores recuperaron el protagonismo de los orígenes de Adlib, mostrando cómo la artesanía – lejos de ser una reliquia del pasado – continúa siendo una fuente de inspiración para los grandes creadores de la isla.
La presentadora Isabel Jiménez fue la encargada de conducir esta gala que convirtió el puerto de Ibiza en un escaparate de creatividad local, donde cada firma interpretó a su manera el legado de la moda ibicenca a través de propuestas que combinaron tradición y contemporaneidad. La encargada de abrir el desfile fue Vintage Ibiza con Salitre, una colección inspirada en la fuerza del Mediterráneo y en el espíritu libre de la isla. La diseñadora apostó por tejidos naturales como lino, algodón y seda en tonos blancos y marfil.
A continuación llegó la propuesta de Tony Bonet con Coraza, una colección que combinó fuerza y delicadeza mediante corsés, vestidos de líneas suaves y volúmenes marcados. El diseñador recurrió a técnicas tradicionales como las jaretas del traje ibicenco para construir una colección que reivindicó la fortaleza femenina. La joyería también tuvo un papel destacado gracias a Elisa Pomar Ibiza, que presentó La herencia sagrada.
Su propuesta se inspiró en las diferentes culturas que han pasado por la isla, con referencias a las antiguas deidades fenicias y al legado histórico del territorio. La diseñadora Catalina Kim, al frente de Ibiza Stones, llevó a la pasarela KM35353 – Destination: Ibiza. A place to return to. A través de una estética que mezcló el carácter rebelde de la firma con la sensibilidad mediterránea, la colección habló de raíces, identidad y de los vínculos emocionales. Por su parte, Piluca Bayarri mostró una propuesta más amplia y colorista para la temporada primavera-verano 2027. La diseñadora presentó tres líneas diferenciadas: Sabana, inspirada en la fuerza de la naturaleza; Cuarzo, centrada en la luz y las texturas; y una selección de sus denominadas Novias Mediterráneas. La colección combinó tejidos como algodón, tul, lycra o chiffon con aplicaciones artesanales y detalles de cristales Swarovski, manteniendo el equilibrio entre glamour y espíritu isleño.
La artesanía tradicional fue también la protagonista en la propuesta de Estrivancus. Bajo el nombre Cosecha PROPIA, la diseñadora María Morcillo centró su colección en las fibras vegetales utilizadas históricamente para la elaboración de las espardenyes, especialmente el esparto y la pita.
Los accesorios volvieron a ocupar un espacio destacado dentro del desfile. La firma S72 Hat presentó Mía, una colección de sombreros y complementos inspirada en la luz de Ibiza y en los elementos naturales de la isla. También desde el ámbito de los complementos llegó Áurea, la nueva colección de Espardenyes Torres. Inspirada en la luz dorada de los atardeceres mediterráneos, la firma presentó una línea de calzado que combinó las tradicionales cuñas y plataformas con acabados más sofisticados, incorporando pedrería, perlas y detalles brillantes. La diseñadora Monika Maxim volvió a demostrar su compromiso con la tradición textil de la isla mediante una colección construida a partir de materiales clásicos como el cotonet, los encajes, los bolillos y el ganchillo. Las prendas femeninas y masculinas compartieron protagonismo en una colección donde el blanco volvió a actuar como hilo conductor y donde cada tejido contó una historia vinculada al trabajo artesanal y a la identidad cultural de la isla.
Una de las propuestas más ambiciosas de la noche fue la de Virginia Vald. Bajo el título Metamorfosis, la diseñadora presentó una colección inspirada en las mariposas y las flores. La propuesta combinó elementos boho, étnicos y de alta costura mediante tejidos nobles, bordados artesanales, transparencias y detalles decorativos.
La nota más conceptual llegó de la mano de Ivanna Mestres con CREEP: Manifiesto de lo extraordinario. La colección planteó una reflexión sobre la rareza, la diferencia y la búsqueda de la identidad propia en una sociedad marcada por la homogeneización estética.
Su propuesta se movió entre la fantasía, el carácter gótico y la elegancia atemporal, dando protagonismo a personalidades excéntricas y a quienes eligen construir su propio camino al margen de las convenciones. El cierre del desfile corrió a cargo de Ibimoda con Vint-i-cinc, una colección creada para conmemorar los 25 años de la firma sobre la Pasarela Adlib. La propuesta mantiene la esencia que ha caracterizado a la marca durante este cuarto de siglo, con especial protagonismo para los vestidos de novia confeccionados artesanalmente mediante guipures, algodones y tules bordados.
Más de cinco décadas después, Adlib Ibiza continúa siendo una referencia dentro de la moda mediterránea y un símbolo de identidad para la isla. La pasarela sirvió para reivindicar ese legado y demostrar que la moda ibicenca sigue evolucionando sin renunciar a sus raíces.
La verdad es que sí que recupera sus orígenes, de 31 fotos veintipico (no he perdido el tiempo en contarlas) con la misma protagonista, la Consellera.