David Fernández, médico del 061 y portavoz del sindicato Simebal en las Pitiusas, señaló que uno de los principales obstáculos para revertir la falta de médicos en Ibiza es la dificultad para atraer y retener facultativos. También agregó que muchos profesionales que llegan a la isla con contratos temporales acaban marchándose al poco tiempo al comprobar las condiciones reales de trabajo.
«La carga asistencial es muy alta y eso hace que muchos no aguanten más de uno o dos años», señaló. Esta elevada rotación «dificulta la estabilidad de los equipos y complica aún más la planificación de los servicios». «Aunque las administraciones han puesto en marcha incentivos económicos para hacer más atractivo el destino, estos no siempre resultan suficientes», subrayó. El elevado coste de la vivienda en la isla se ha convertido en un factor determinante.
«Cualquier mejora salarial acaba repercutiendo en el alquiler o en el coste de vida», explicó, lo que reduce significativamente el atractivo de los incentivos ofrecidos. En el caso de Urgencias, considerado uno de los destinos menos atractivos dentro del sistema sanitario por la «dureza de las condiciones», la situación es especialmente «preocupante». «La conciliación es muy complicada y la gente se quema», resumió, apuntando a la necesidad de aumentar la plantilla hasta, al menos, cubrir las plazas autorizadas. Insistió en que el factor económico, aunque importante, no es el único determinante.
«Puedes ganar más dinero, pero si no tienes tiempo ni energía para disfrutarlo, deja de compensar», explicó. Esta realidad, indico, está detrás de la decisión de muchos médicos de abandonar Urgencias y buscar alternativas dentro del propio sistema sanitario.