El Ayuntamiento de Eivissa ha afirmado esta semana que velará por el cumplimiento de lo establecido con Paradores Nacionales en relación al uso del ascensor del nuevo establecimiento de Dalt Vila, principalmente en casos en los que los usuarios sufren problemas de movilidad.
Según insistieron fuentes municipales, la voluntad del equipo de gobierno es «facilitar la accesibilidad a Dalt Vila mediante el ascensor público del Parador» y, para ello, existe «un contacto fluido» con los responsables del nuevo hotel, se limitaron a señalar desde el Consistorio.
Cabe recordar la polémica suscitada estos últimos días, cuando una persona con problemas de salud -ha sufrido trasplantes y otras dolencias- solicitó poder subir a Dalt Vila en este ascensor y se le denegó por parte de Paradores. Hasta el momento los únicos que han podido usar los ascensores han sido sus clientes, sus trabajadores y las personas con movilidad reducida, que así lo han solicitado con suficiente antelación.
En diciembre de 2016, Turespaña presentó un proyecto básico para terminar las obras del Parador de Ibiza que se habían iniciado en 2009 y que tuvieron que paralizarse ante el hallazgo de importantes restos arqueológicos. Este nuevo proyecto incluía el proyecto de aparcamiento subterráneo con túneles de acceso al Parador. Una propuesta inicial que preveía tres niveles y que fue reducida a dos niveles conectados entre sí por una escalera de evacuación.
Según publicó este rotativo, sobre si Paradores tiene pensado abrir para el público general la galería de ascensores que conducen a la recepción, la entidad aseguró que «aunque actualmente estos ascensores no están abiertos de forma continua para todo el público, sí permanecen disponibles en todo momento para personas con movilidad reducida o necesidades específicas, pudiendo solicitar su uso al personal del Parador en la recepción del aparcamiento. De esta forma, damos un uso eficiente y prioritario de los ascensores a quienes más lo necesitan, garantizando su accesibilidad al recinto».
El vecino de Ibiza, sin embargo, solicitó un martes poder subir a Dalt Vila el viernes de esa misma semana y se le denegó. «Se ve que no lo pedí con suficiente antelación», apostilló.