El debate sobre el control horario en las empresas volvió a situarse en el centro de la actualidad tras las discrepancias en el seno del Gobierno entre la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. En juego está la posible aprobación de un real decreto que obligaría a implantar un sistema de registro de jornada completamente digital, una medida que ha generado mucha inquietud en el tejido empresarial.
Según recordó el vicepresidente de Ibiza de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (Caeb), José Antonio Roselló, en la entrevista con este rotativo, el Ministerio de Trabajo apuesta por acelerar la implantación de este modelo, mientras que desde el área económica se aboga por una aplicación más progresiva. La propuesta, que todavía no ha sido aprobada, «supondría un cambio significativo respecto al sistema actual», en el que conviven distintos métodos de control horario: desde registros manuales en papel hasta aplicaciones digitales o dispositivos físicos.
La preocupación empresarial quedó patente en varios encuentros, como la conferencia organizada por la Cámara de Comercio, en la que una experta en derecho laboral analizó las implicaciones del nuevo marco normativo. Durante la sesión, explicó Roselló, se advirtió de que el decreto podría entrar en vigor de forma prácticamente inmediata tras su aprobación, sin un periodo de adaptación suficiente para las empresas.
Cambios
Uno de los principales cambios que contempla la normativa es la obligatoriedad de que todo el registro horario se realice en formato digital.
«Esto implicaría no solo fichar la hora de entrada y salida, sino también registrar cualquier interrupción de la jornada laboral, como pausas o salidas intermedias», apuntó, resaltando que estos datos deberían estar disponibles para su consulta por parte de la Inspección de Trabajo, lo que exige sistemas informáticos capaces de integrarse con la administración.
Desde el ámbito empresarial se advierte de que esta transformación no es sencilla, especialmente para pequeñas y medianas empresas. «Muchas de ellas todavía utilizan sistemas manuales o soluciones básicas que cumplen con la normativa vigente, pero que no están preparadas para una digitalización completa», agregó. La implantación de nuevas herramientas tecnológicas supondría, según señaló, una inversión económica y un esfuerzo organizativo considerable.
En este sentido, los asistentes a la conferencia coincidieron en calificar la medida como «compleja» y alertaron de que podría generar problemas si se aplica sin planificación. «No es un cambio que pueda hacerse de un día para otro», destacó, subrayando la necesidad de adaptar procesos internos, formar a los trabajadores y garantizar el correcto funcionamiento de los sistemas.
Otro de los aspectos que genera inquietud, indicó, es la posibilidad de que la medida se apruebe mediante real decreto, lo que permitiría su entrada en vigor de forma inmediata tras su publicación. Este escenario preocupa especialmente a las empresas, que temen no disponer del tiempo necesario para adaptarse a las nuevas exigencias.
Frente a esta situación, José Antonio Roselló recordó que desde el Ministerio de Economía se habría planteado la conveniencia de introducir el nuevo modelo de forma gradual, con un calendario que permita a las empresas ajustarse progresivamente. «Sin embargo, según las informaciones disponibles, el Ministerio de Trabajo mantendría su intención de impulsar la medida sin dilaciones», apuntó, recalcando que este debate pone de relieve la tensión entre la voluntad del Gobierno de reforzar el control de la jornada laboral y la capacidad real de las empresas para asumir estos cambios en un corto periodo de tiempo.
Ante este contexto, desde la Caeb reclamaron diálogo y consenso antes de aprobar una medida de este alcance.
«Realista»
Consideraron que el control horario es una herramienta necesaria, pero insistieron en que su desarrollo debe ser «realista» y adaptado a la diversidad del tejido productivo. Mientras tanto, el sector permanece a la espera de la decisión final del Ejecutivo.
De aprobarse en los términos planteados, explicaron, el nuevo sistema de control horario digital supondría un cambio estructural en la gestión laboral de miles de empresas, «con especial incidencia en pymes y medianas compañías».