Una vecina de Ibiza acudió esta semana como tantos otros días al servicio de Farmacia del hospital Can Misses para recoger sus medicamentos, pero salió con un ataque de ansiedad debido al trato recibido por parte de uno de los vigilantes de seguridad. Todo comenzó cuando este hombre increpó a una mujer de muy malas maneras porque ella no se dio cuenta de que su número de cita aparecía en la pantalla.
La paciente, después de lo sucedido, reconoció a Periódico de Ibiza y Formentera haberse sentido «agredida verbalmente y acosada».
«Me he quedado muy sorprendida porque jamás me había pasado esto. Los vigilantes allí suelen ser personas muy respetuosas. De hecho, he tenido un brote de ansiedad porque el trato ha sido totalmente denigrante», comentó.
Esta persona aseguró conocer de vista a este vigilante de anteriores ocasiones, aunque nunca había visto que se comportara así. Me gritó cosas como que no me enteraba de nada porque me estaban llamando. Yo intenté explicarle que antes la enfermera me había dicho que, como llevo tanto tiempo, me sentara y esperara a que ella saliera con la medicación. El hombre no entraba en razón; me gritaba y se acercaba haciéndome sentir muy incómoda. Incluso me dijo que, cuando él hablaba, yo me tenía que callar», relató.
Tras este hecho, la mujer interpuso una queja formal en atención al paciente.
«No me suelo amedrentar fácilmente, pero las malas maneras de este hombre me pusieron muy nerviosa. No son formas de atender a nadie. Si no sabe tratar con gente, que se vaya a vigilar una fábrica. Yo lo he contado para que no le pase a nadie más», insistió la paciente, quien puntualizó que nadie va a un hospital por gusto, por lo que es importante sentirse bien tratado.
Desde Salud puntualizaron que los servicios de seguridad en los espacios de atención médica están vinculados a la concesionaria del hospital. No obstante, si existe una queja de un paciente, ésta se tramitará y se solicitarán las explicaciones pertinentes.
Lo mismo pienso de un area de Can Misses donde tratan fatal al personal y he visto a gente salir llorando. La seguridad pública está vendida.