Una de las grandes apuestas del nuevo contrato de la concesión de autobuses era la apuesta por lo eléctrico: de los 100 nuevos vehículos, 64 de ellos han de ser completamente eléctricos y el resto contará con tecnología híbrida «situando a Ibiza como un referente en electrificación del transporte público».
A día de hoy, sin embargo, no se cuenta con la infraestructura suficiente para asumir esta carga, teniendo en cuenta que apenas existen puntos de carga actualizados para ofrecer este servicio.
De esta manera, de los 40 nuevos vehículos que han llegado a la isla, solo una decena de ellos son eléctricos. Si bien es cierto que la implementación total tiene un plazo de 9 meses, esta no podrá ejecutarse sin la mejora de esa infraestructura.
160 tótems de información no funcionan
Entre las múltiples críticas que ha recibido el nuevo sistema de autobuses, la más recurrente es la de la falta de información de cara al usuario. En este sentido, se ha apuntado a unos tótems con información en las diferentes paradas que, no solo no funcionan, sino que no han llegado a hacerlo nunca.
En este punto, Mariano Juan, ha querido apuntar que existen 30 tótems que son gestionados por parte del Consell Insular que sí que están en funcionamiento. Sin embargo, hay 160 de ellos, que son de concesión estatal, financiados a través de fondos europeos, que son los que están generando esos problemas. La confusión, asegura, viene porque este segundo lote de tótems cuenta con el logotipo del Consell Insular, para equiparar su diseño a los que ya existían.
La problemática reside en que estos tótems no cuentan con una conexión a la red. Una notable ironía teniendo en cuenta que, la empresa adjudicataria de este servicio es red.es.
Ante esta situación, el Consell asegura que va a tratar de solventar por sus propios medios esta problemática, para poder ofrecer la correcta información a los usuarios. La operación debería ser sencilla, aseguran, con la instalación de una tarjeta Sim «y luego ya veremos como cobramos las facturas», aseguran, con cierta sorna.
Como problema añadido puede resultar que la batería de estos tótems pueda haberse agotado, ya que cuenta con una vida útil aproximada de dos años. Puede suceder que hayan sido agotados y se les tenga que comprar una nueva batería sin que hayan llegado a funcionar nunca.
La fachada "verde" del Consell y de MELIB se ha desmoronado, revelando una clase magistral de incompetencia administrativa. No es solo que el conductor particular lleve más de un año "vendido" ante puntos de carga que no funcionan; esta negligencia está saboteando activamente la nueva flota de transporte público de la isla. Es el colmo de la ironía: el Consell saca pecho presentando nuevos autobuses eléctricos mientras, por detrás, la infraestructura de alta potencia es un desastre inexistente. Como resultado, estos flamantes vehículos se quedan en el garaje o tienen que ser sustituidos por híbridos porque no hay dónde enchufarlos. Mientras tanto, los turistas reciben llaves de coches de alquiler eléctricos para encontrarse con un cementerio de cargadores fuera de servicio. Lo de MELIB ya no es una red de servicios, es un monumento a la desidia institucional y al desprecio total hacia los residentes y visitantes.