Los turistas en Ibiza se están volviendo cada vez más ingeniosos. La práctica de intentar colar alcohol en establecimientos de ocio no es nueva, y ante las restricciones del personal de control de accesos los clientes cada vez recurren más a ocultadores, productos que tienen la apariencia de objetos inofensivos que se usan cotidianamente pero que están huecos por dentro para poder almacenar líquidos que pasen desapercibidos a simple vista.
Esta semana, el propietario de O Beach Ibiza, Wayne Lineker, ha compartido en sus redes sociales un vídeo titulado: «Nada se cuela en nuestra seguridad». En las imágenes, el hermano del futbolista británico Gary Lineker ha mostrado cómo los clientes cuentan con toda clase de accesorios que parecen haber sido fabricados con un único fin: esconder líquidos que pasen indetectados.
«Nada se cuela en nuestra seguridad, pero nos encanta veros intentarlo», se puede leer en la descripción. En el vídeo, un agente de seguridad toma una supuesta pulsera adornada con una enorme abalorio, que es en realidad un tapón que se desenrosca y premite extraer un líquido transparente que el personal de control de accesos vierte en un contenedor donde va a parar toda la bebida que los clientes intentan introducir en el establecimiento.
Pero hay más: un cepillo con el mango hueco, cuyo extremo también se desenrosca para introducir la bebida; un paragüas que no es lo que parece, una petaca con apariencia de batería externa, un supuesto envase de crema solar que contiene alcohol y hasta un tampón envuelto en un envoltorio que le da la apariencia de producto de higiene pero que, en cuanto se abre, es una probeta donde se guarda el líquido alcohólico.
La técnica del «doble fondo», tan utilizada por los narcotraficantes en los aeropuertos y en los vehículos para el transporte de drogas, también se usa para esconder bolsas de plástico con boquillas destinadas a guardar líquidos.
En los comentarios, mucha gente se ha mostrado sorprendida por las técnicas ingeniosas de la industria de los ocultadores. Otros, más desafiantes, han llegado a comentar: «lo siento Lineker, pero los dos veranos pasados logré colar bebida en tu local». Otros, indignados, comentaron que los precios de la bebida en el local son demasiado elevados y sugirieron a la propiedad una bajada de precios.
Serà car s'alcohol, però ses discoteques están sempre plenes. Així no és d'estranyar que no vulguin baixar es preus.