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Bona Nit Pitiüses

«Estoy seguro de que Palladium y Vibra volverán a la Federación Hotelera de Ibiza»

El gerente de los hoteleros pitiusos, Manuel Sendino, cree que la situación se reconducirá

Manuel Sendino fue el entrevistado ayer en el programa Bona nit Pitiüses de la TEF. | Foto: Moisés Copa

| Ibiza |

El gerente de la Federación Hotelera de Ibiza y Formentera, Manuel Sendino, aseguró ayer en el programa Bona nit Pitiüses de la Televisió d’Eivissa i Formentera (TEF) que está convencido de que las hoteleras Palladium y Vibra Hotels volverán a formar parte de la entidad tras abandonar alegando falta de modernización, escasa representatividad y desacuerdos con el sistema interno de funcionamiento.

Ante esta situación, Sendino resta dramatismo al conflicto y lo atribuye principalmente a diferencias de visión y posicionamientos internos. Defiende el modelo actual de la federación, basado en el principio de ‘un establecimiento, un voto’, frente a las demandas de las grandes cadenas de ponderar la representación según el número de plazas. Considera este sistema una «línea roja» para la organización, ya que garantiza la participación equilibrada de pequeños y medianos establecimientos.
A pesar de la pérdida de estos grandes actores —Vibra, por ejemplo, cuenta con unas 10.000 plazas y es la mayor cadena de la isla—, Sendino asegura que la federación sigue representando en torno al 60 % de las camas hoteleras de la isla y se muestra convencido de que estas empresas acabarán regresando en el futuro.

Otro de los asuntos tratados en el programa de ayer fue la saturación turística y los «aspectos ingratos» que genera sobre los ibicencos. Sendino subraya que, aunque el número de plazas hoteleras ha disminuido en las últimas décadas, sí ha crecido la oferta en villas turísticas, lo que ha generado una mayor dispersión de los visitantes. Esto, unido al uso intensivo del coche, ha provocado una saturación del tráfico que condiciona la experiencia en la isla e incomoda tanto a turistas como a residentes. «Hay gente que ha dejado de ir a Vila porque no encuentra aparcamiento», apuntó el gerente de la Federación Hotelera, quien recordó que antiguamente los turistas apenas se movían del hotel, mientras que ahora recorren mucho territorio.

En cuanto al modelo turístico, Sendino rechaza la idea de la desaparición del turismo familiar, aunque reconoce que ha cambiado profundamente debido a la evolución de las estructuras familiares y de los hábitos de viaje. Paralelamente, destaca la mejora progresiva de la planta hotelera, con un aumento del nivel de calidad y de la oferta de categorías superiores en los últimos años.

El mercado laboral es otro de los grandes retos. A pesar de que las islas siguen siendo un polo de atracción para trabajadores, la falta de vivienda dificulta la contratación y obliga a las empresas a buscar soluciones propias. Esta situación, junto con la intensidad de la actividad turística, genera tensiones que en algunos casos repercuten en la calidad del servicio. En cuanto a la propuesta del Consell de Ibiza de permitir edificios residenciales para trabajadores temporeros, Sendino considera que «a grandes males grandes remedios. Está claro que los asentamientos no los quiere nadie, pero claro, tienes que dar una solución y esta sería una parte de la solución».

Respecto al inicio de temporada, Sendino habla de «normalidad», entendida en Ibiza como una previsión positiva. Las reservas apuntan a una campaña ligeramente mejor que la anterior, sin que factores internacionales como el conflicto en Oriente Medio estén afectando de forma significativa por ahora.

En relación con el alquiler turístico, Sendino reconoce que en su origen esta modalidad fue positiva, ya que amplió la oferta y diversificó el destino. Sin embargo, considera que el volumen actual de plazas es elevado y contribuye a la presión sobre el territorio. «Si son muchas o pocas, ya es tarde. Las licencias se tienen que respetar. No sería prudente dar más si estamos hablando de reducir y de cierta congestión que tenemos que mejorar. Pero las que están, están», apunta.

Especialmente crítico se muestra con el alquiler turístico ilegal, cuya persecución por parte del Consell d’Eivissa y de los ayuntamientos valora de forma muy positiva. A su juicio, la intensificación de los controles no ha tenido tanto impacto en la ocupación hotelera —que ya es alta— como en la mejora del funcionamiento general del destino, al reducir la masificación y reforzar el cumplimiento de la ley.

Asimismo, defiende que no se deberían incrementar las plazas turísticas y plantea la necesidad de revisar aquellas licencias que no se están utilizando, apostando por «poner al día» el sistema y ordenar la oferta existente.

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