La presencia y crecimiento del asentamiento irregular en Punta Xinxó, en la zona turística de Cala de Bou, ha encendido las alarmas tanto en el sector hotelero como entre los vecinos, que denuncian un progresivo deterioro del entorno y reclaman una actuación coordinada de las administraciones.
El gerente de la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF), Manuel Sendino, expresó ayer la preocupación existente entre los empresarios por la consolidación de este núcleo de infraviviendas situado junto a varios establecimientos turísticos. «El tema de la vivienda y los asentamientos nos preocupan a todos», afirmó, al tiempo que subrayó que el sector mantiene contacto permanente con el Ayuntamiento de Sant Josep para conocer la evolución de la situación.
Sendino reconoció, no obstante, la complejidad del caso. Según explicó, la propiedad del solar se encuentra en litigio, lo que dificulta cualquier intervención directa. «Es un asunto particularmente lioso.
Hay más instituciones que deben actuar, además de la propiedad, como los juzgados o la Delegación del Gobierno, pero no se actúa», lamentó. La preocupación del sector turístico coincide con la de los residentes de la zona, que alertan de un aumento significativo del número de personas que viven en esta estructura abandonada. El asentamiento se ubica en el esqueleto del fallido hotel Bahía del Mediterráneo, cuyas obras comenzaron en 2006 y que lleva más de una década convertido en un poblado de infraviviendas. El recinto ocupa un amplio solar junto a la playa y permanece vallado con una tela verde de aproximadamente 1,7 metros de altura. En su interior, según los vecinos, se han multiplicado en los últimos meses las tiendas de campaña y las estructuras improvisadas con lonas, especialmente coincidiendo con el inicio de la temporada turística.
Aunque resulta difícil precisar el número exacto de residentes, los cálculos vecinales apuntan a que actualmente podrían superar el centenar de personas, frente a las 87 contabilizadas por la Policía Local de Sant Josep el pasado año. La disposición de las tiendas, concentradas principalmente en la fachada orientada hacia las viviendas colindantes, dificulta además la visibilidad del conjunto del asentamiento y, por tanto, su cuantificación. Esta situación está generando diversas molestias entre los residentes, que denuncian una sensación constante de falta de intimidad al sentirse observados desde el edificio ocupado. Asimismo, señalan la existencia de ruidos continuos y malos olores derivados de la ausencia de infraestructuras básicas, como instalaciones sanitarias, así como la acumulación de residuos. Desde el Ayuntamiento de Sant Josep recordaron que en 2024 se dictó la caducidad de la licencia de obras concedida en su día a la empresa promotora para la construcción del hotel. Sin embargo, la administración local se encuentra actualmente limitada en su capacidad de actuación, ya que no puede ejecutar la orden de derribo de la estructura hasta que se resuelva el recurso judicial interpuesto por la propiedad.
El Consistorio también confirmó que en el asentamiento reside al menos un menor junto a su familia, que está siendo atendido por los servicios sociales municipales, lo que añade un componente social a un problema que, tanto empresarios como vecinos, consideran cada vez más urgente abordar. A la espera de una resolución judicial que desbloquee la situación, este poblado continúa creciendo en pleno núcleo turístico, evidenciando, según los residentes, las dificultades estructurales en materia de vivienda y «la falta de soluciones inmediatas» para este fenómeno de exclusión residencial y la situación social de las personas que residen en los asentamientos.
Que vergüenza de inacción del estado.