La saturación en los muelles de es Botafoc es cosa del pasado. La Autoridad Portuaria de Balears (APB), el Consell d’Eivissa y el Ayuntamiento de Ibiza –las tres instituciones que forman la mesa técnica constituida para coordinar la gestión del tráfico de cruceros en el puerto de Vila– conseguirán reducir la llegada masiva de cruceristas diarios esta temporada gracias a la reordenación en los atraques de grandes cruceros en los muelles de es Botafoc.
Según los datos ofrecidos ayer por estas instituciones, en 2025 hubo 21 días en los que atracaron en el puerto de Vila cruceros con capacidad para albergar más de 8.000 cruceristas. Este año, sin embargo, solo habrá cuatro días que se superará esta cifra de camas.
En cuanto al pico máximo de cruceristas alcanzado el año pasado este fue de 13.862, mientras que este año la previsión es que de 9.730 cruceristas como máximo. En 2025 hubo siete días en los que se superaron las 11.000 camas, una cifra que este año no se alcanzará ningún día. «Buscamos disminuir los picos de cruceristas que teníamos en un mismo día y repartir la llegada de cruceros, que se más sostenible durante toda la temporada de manera que tengamos menos acumulación de cruceristas en el mismo momento», explicó ayer Toni Ginard, director de la APB.
Medidas
Entre las medidas consensuadas entre las tres instituciones figura la obligatoriedad de que los grandes cruceros atraquen en los muelles de es Botafoc a partir de las 11:30 horas, lo que evita que coincidan con el desembarco de los ferris de líneas regulares. Además, el atraque de los cruceros debe realizarse con al menos media hora de diferencia. «Tenemos la limitación para desembarcar de un máximo de 3.000 pasajeros cada hora, que es la capacidad que tiene ahora mismo la terminal de es Botafoc y todos los espacios de taxis y autobuses», destacó Ginard.
Además, mientras el año pasado coincidían los miércoles dos grandes cruceros de las navieras Costa Cruceros y MSC, esta temporada se ha conseguido que vengan martes y miércoles, por lo que no coinciden en el puerto de Ibiza. «La experiencia del visitante será mejor y para el territorio será más sostenible», apuntó el director de la APB, quien resaltó que «el debate está en el número de cruceristas, no en el de cruceros, porque no es lo mismo que vengan barcos de 5.000 pasajeros que barcos de 500. Hay que centrarse en el número de pasajeros y qué se hace con ellos». Desde la APB también recordaron que entre un 20 y un 30 % de los pasajeros de los cruceros no baja del barco y que las medidas de reordenación tan solo han provocado la anulación de una escala para este año.
En este sentido, este año habrá más días con llegadas de cruceros, pero de una manera menos concentrada. Esta temporada se espera la escala de 205 cruceros, cuando en 2025 se contabilizaron 165. Sin embargo, el número de cruceristas será menor, alrededor de 531.000, mientras que el año pasado fueron 539.000.
Concretamente, entre el 2 de abril y el 11 de noviembre habrá 139 días con atraques de algún crucero y 85 días en el que no se espera la llegada de ninguno. En estos 139 días con actividad habrá 79 días con un solo crucero, 39 días con dos cruceros, 20 días con tres cruceros y solo un día con cuatro cruceros atracados en el puerto de Ibiza a la vez.
Cabe destacar que en los muelles de es Botafoc solo caben tres cruceros de gran eslora, mientras que los de pequeña eslora suelen atracar en los duques de alba junto a Es Muro. «Los cruceristas que vienen en cruceros más pequeños tienen un poder adquisitivo más elevado y dan mucha vida a los pequeños comercios de la Marina», señaló ayer el concejal de Turismo de Vila, Rubén Sousa.
Otro de los motivos de la menor saturación en la ciudad de Ibiza ha sido la implementación del servicio del City Boat, que a lo largo del año transporta a alrededor de medio millón de pasajeros desde es Botafoc hasta es Martell. «Sin el City Boat la movilidad de Vila habría colapsado», reconoció Rubén Sousa.
El presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, destacó «el avance» que ha supuesto «ordenar y gestionar estos flujos de cruceristas cuyo desembarco masivo colapsaba el puerto y la ciudad».
«Empezamos con la ley de limitación de vehículos y hemos apostado por el transporte público: menos transporte individual y más transporte colectivo para que la experiencia tanto del visitante como del residente sea positiva. Que los que nos visitan se vayan con una imagen positiva de la isla y los que vivimos aquí todo el año no nos sintamos invadidos», recordó Marí sobre la política llevada a cabo por su equipo de gobierno.
Marí señaló que tras esta reorganización en la llegada de cruceros, el objetivo no es que vengan más sino que «los cruceristas conozcan la isla, gasten y se lleven una imagen positiva porque serán buenos prescriptores y recomendarán a su entorno que visiten la isla».
El presidente ibicenco también descartó que este año se vaya a abastecer a algún crucero de agua procedente de acuíferos de la isla.
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