Con el inicio de la temporada, las estafas vuelven a estar a la orden del día. La Policía Nacional en Ibiza informó recientemente de que en cuestión de dos semanas se habían registrado varios casos con timos superiores a los 20.000 euros. Carlos Muñoz (Madrid, 1974) es el delegado en la isla de la Unidad de Participación Ciudadana de la Policía Nacional. Según recuerda, cualquier persona puede caer en uno de estos engaños, por lo que es fundamental acudir a denunciar sin perder tiempo.
—La Policía ha alertado en Ibiza sobre un incremento importante en las cantidades estafadas: más de 20.000 euros en dos semanas.
—En realidad, esa cantidad es el resultado de distintas modalidades: estafas ‘online’, telefónicas e incluso a través de la suplantación de voces con Inteligencia Artificial. Por eso, uno de los consejos que estamos dando es acordar una palabra clave que sólo sepa el entorno cercano de una familia o incluso en el trabajo. Una palabra que no sea el nombre de la mascota que puede aparecer en nuestras redes sociales; debe ser algo imposible de deducir para los demás. Si llega un mensaje que no nos cuadra o una nota de voz de un familiar con una urgencia y que tampoco nos cuadra, así le podremos interpelar preguntando esa palabra clave.
—En Ibiza, ¿se han dado casos de víctimas estafadas porque alguien había clonado la voz de un familiar o compañero de trabajo?
—Nuestra unidad es prevencionista y no esperamos a que haya casos concretos. En Ibiza, por ahora, no hemos detectado estafas de este tipo y esperamos seguir así. En relación a esos 20.000 euros estafados en las últimas semanas, no hay ninguna víctima dentro de esta nueva modalidad.
—Han lanzado una serie de consejos para evitar ser estafados.
—Los principales son siempre los mismos, aunque debemos ver cómo los delincuentes disfrazan estos timos y nos hacen creer que son nuevos métodos, pero el objetivo es el mismo: quedarse con nuestro dinero o hacerse con nuestros datos para ese mismo fin. Lo básico es huir siempre de las urgencias y, si nos meten presión, sea cual sea la gestión, comenzar a desconfiar. También hay que huir de los chollos porque si nos ofrecen algo demasiado bonito para ser verdad, es que será mentira. Son consejos que pueden parecer básicos, pero hemos visto que debemos decir a la ciudadanía que nos tengan presentes, que no vivan con miedo, pero sí atentos. Esta cultura de la prevención la debemos tener en cuenta. Así, hay que insistir en no conectarse a Wifis con redes públicas, sobre todo si vamos a realizar cualquier operación donde vayamos a dar datos bancarios. También debemos intentar movernos en webs con una tecnología más segura, las que aparecen en el navegador con el ‘https’. Eso significa que la página está alojada en un sitio en el que nuestros datos se cifran. Si hablamos de medios de pago, podemos hablar de pasarelas seguras y si recibimos algún enlace, no hay que abrirlo o facilitar datos. También hay que tener cuidado con los códigos QR.
«Lo básico es huir siempre de las urgencias y, si nos meten presión, sea cual sea la gestión, comenzar a desconfiar. También hay que huir de los chollos»
—Ahora un nuevo tipo de estafa, el Qrishing, se produce a través de estos códigos.
—Sí, la verdad es que el vocabulario que tenemos para este tipo de estafas es muy amplio, aunque al final van todos a lo mismo. Si vamos a comer y en el restaurante nos descargamos el menú, parece algo razonable. Lo que no lo es, es ver un QR en una farola y abrirlo. Hay que diferenciar los entornos en los que podemos estar. La seguridad 100% no existe, pero podemos elevar mucho el tanto por ciento si estamos atentos. En Ibiza, se han detectado casos en los que, a través de plataformas de inversión o de llamadas telefónicas, nos acaban estafando. Hay que recordar el refrán de que «nadie da duros a cuatro pesetas». Además, estos activos son productos muy fluctuantes y no se acogen a políticas de devolución. Hemos visto también personas que reciben llamadas de su supuesto banco e incluso en su teléfono aparece el número de la entidad con la que suelen trabajar. Sin embargo, es una estafa. Llaman alertando de ataques en la cuenta y nos dicen que van a mandarnos mensajes para evitarlos. Ahí ya está el factor de la urgencia. Por tanto, recomendamos hacer gestiones paralelas e independientes para confirmar si nuestro banco efectivamente nos ha llamado. En Ibiza, además, tenemos suerte porque nos podemos personar fácilmente en nuestra sucursal y preguntar.
—Un tipo de estafa que se sigue dando a pesar de los avisos es el del ‘hijo en apuros’.
—Es un tema muy complicado. Sabemos que hay picos como el que se da al inicio de temporada. Los estafadores se aprovechan de que hay mucha gente que viene a trabajar, pero no tiene vivienda y quiere desplazarse a la isla sí o sí. Se pueden intentar evitar estas estafas. Si vemos una foto de una vivienda, se puede localizar esa imagen en otras páginas. Si la misma casa aparece en varias webs y se señalan diferentes ciudades o precios, sólo una de esas ofertas probablemente será la correcta. También, si vemos una dirección en el anuncio, a través de aplicaciones de mapas podemos intentar localizarla y comprobar que la vivienda en alquiler se encuentra en esa ubicación. Otro consejo es, si hacemos operaciones ‘online’, realizarlas en entornos seguros y en páginas conocidas que minimizan los riesgos de ser estafados y que ofrecen mecanismos para garantizar la devolución de lo abonado si acabamos siendo engañados. Es cierto que nos hemos encontrado casos en los que el interesado y el arrendador después negociaban el alquiler fuera de esas webs para reducir gastos y es ahí cuando se ha producido la estafa. Hablaríamos, por tanto, de un chollo y seguramente de una estafa. Por tanto, por mucho chollo que nos presenten, si recurrimos a estas webs es mejor continuar en ellas hasta completar la operación. También, vale la pena en algunos casos solicitar una nota en el Registro de la Propiedad para comprobar los datos de la vivienda o del propietario.
—¿Se logra ir reduciendo en Ibiza el número de estafas?
—No podemos dar datos concretos. Hay momentos en los que tenemos la sensación de que hay un montón de casos, tal como acaba de suceder con esos aumentos importantes de las cuantías estafadas. Al final de año, sin embargo, el número de casos suele ser parecido, por lo que hacemos un trabajo de contención.
—¿Y ha ido variando el perfil de las víctimas estafadas?
—Eso está muy claro: no hay un perfil. Lo que hay son actitudes que nos hacen más vulnerables y pensar, por ejemplo, que a nosotros no nos va a suceder. De hecho, muchas víctimas comentan que ellos nunca pensaban que iban a ser estafados. Los estafadores son muy buenos en lo suyo y pueden llegar a estafar a cualquiera. Por eso, hay que denunciar inmediatamente y no dejarlo por vergüenza. Tres o cuatro días en una investigación es mucho y el tiempo es muy importante. Aquí hay policías que también han sido estafados, por lo que nadie les va a juzgar.