En el centro social de Sant Llorenç, y con el impulso que les dan las más de 6.200 firmas recogidas hace apenas tan solo dos años en defensa de sus propósitos, los siete miembros de la directiva han presentado la recién fundada ADA -Asociación por la Defensa del Agua. Lo hacen con una premisa, defender el sector agrario de un desgaste de los niveles freáticos vinculados, aseguran, con un desgaste vinculado directamente con la explotación turística.
El nivel freático de Ibiza lleva décadas bajando, explican, y la situación es ya crítica pese a las lluvias de este invierno. Los pozos del interior cada vez rinden menos, los camiones cisterna no han dejado de circular por las carreteras cargando agua día y noche, y los hoteles del litoral se abastecen de perforaciones propias sin apenas control. La industria turística consume el agua subterránea de la isla a un ritmo que los acuíferos no pueden sostener. Hace dos años, cuando el nivel tocó mínimos tras varios ejercicios consecutivos de sequía, un grupo de payeses y vecinos del campo decidió que era momento de alzar la voz y hacer públicas sus reivindicaciones.
Lo que hicieron fue recoger firmas. SReunieron 6.200 rúbricas con un texto dirigido al presidente del Consell: que reuniera la mesa del agua y obligara a la industria turística a abastecerse exclusivamente de agua desalada. «Si hubiéramos hecho propaganda, habríamos recogido tres veces más», asegura Joan Tur Rosselló, portavoz de la Asociación para la Defensa del Agua (ADA).
Las firmas se entregaron al Consell y al Govern balear y lograron cierta atención institucional: el conseller de Medi Ambient ha visitado la isla en varias ocasiones en los últimos dos años, algo que antes no ocurría, aseguran. Pero la preocupación no ha remitido. «Cada vez nos informan menos», lamenta Tur. El temor a caer en el olvido ha llevado al grupo a dar un paso más y constituirse formalmente como asociación, con estatutos.
Su principal reclamación es cque el agua subterránea debe reservarse para la agricultura y el consumo doméstico, y todo el abastecimiento hotelero y urbano debe cubrirse con agua desalada. «Si esto no se hace así, la situación va a ser cada vez peor, y los niveles freáticos de Ibiza serán cada vez peores de lo que ya son a día de hoy», resume Pep, miembro de la directiva. Mariano Tur añade otro flanco pendiente: los miles de metros cúbicos de agua residual que cada día van directamente al mar sin ser reutilizados paraotros usos.
Mariano Costa, presidente de la ADA, reconoce que las lluvias de este invierno han permitido cierta recuperación de los acuíferos, pero advierte de que el alivio es temporal. «El nivel freático ya vuelve a bajar. A finales de verano estaremos igual que antes.» Emilio Pérez, que cifra en unos 7.500 los pozos existentes en la isla, apunta al riesgo más grave si la tendencia no se revierte: que el descenso del nivel freático provoque la entrada de agua marina y salinice los acuíferos de forma irreversible. «Tenemos un agua buena y sana. Hay que cuidarla. Si no, nos irá mal.»
A más largo plazo, la asociación reclama también un plan hidrológico específico para Ibiza y Formentera, equivalente al que tienen por separado cada una de las nueve islas de Canarias, que permita adaptar la normativa a las particularidades de cada territorio. Y señala al Consell Insular como el organismo más adecuado para asumir esa gestión.