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Talleres para cuidadores en Ibiza: «Hay un antes y un después»

El centro de salud de Vila impulsa talleres para «ayudar al que ayuda» dirigidos a cuidadores

El centro de salud de Vila impulsa talleres para «ayudar al que ayuda» dirigidos a cuidadores. | Foto: Toni P.

| Ibiza |

Cuidar de una persona dependiente o con distintas patologías supone muchas veces una tarea tan exigente como invisible. Con el objetivo de acompañar y formar a quienes asumen ese papel en su día a día, el Centro de Salud de Vila ha puesto en marcha unos talleres destinados a cuidadores bajo el lema de «ayudar al que ayuda».

La iniciativa está coordinada por un equipo multidisciplinar formado por los enfermeros Raquel Ramis, René Gutiérrez, Amparo Pérez y Manuela Vila, junto a los TACE Gema Pla y Paco Moreno y la trabajadora social Puri Ayala.

Los talleres se desarrollan en grupos reducidos de únicamente seis participantes para, según explican los organizadores, «crear un mejor ambiente de confianza». Las sesiones se reparten en cuatro jornadas en las que se abordan desde aspectos prácticos del cuidado diario hasta el impacto emocional que supone convivir con la enfermedad y la dependencia.

Sesiones

En la primera sesión se ofrecen herramientas, recursos y materiales audiovisuales a los que los participantes podrán seguir accediendo posteriormente. La segunda se centra en cuestiones relacionadas con la alimentación, la higiene y la vestimenta de las personas dependientes, mientras que la tercera tiene un enfoque más práctico y enseña distintas técnicas de movilidad. La cuarta y última jornada pone el foco en la salud mental de los propios cuidadores.

La mayoría de asistentes son mujeres que llevan años dedicadas al cuidado de familiares o pacientes. Es el caso de Iveth, cuidadora desde hace siete años de una persona con distintas patologías. «En cuanto me enteré de que existen estos talleres solo tuve que rellenar un formulario y aquí estoy. Estoy aprendiendo las distintas fases que sufre la persona con la enfermedad y cómo ir afrontando esos distintos momentos con distintas técnicas», explica.

Iveth asegura que algunos de esos aprendizajes ya han tenido un impacto directo en su vida cotidiana. «Con estas técnicas he pasado de cambiar tres pañales por la noche a cambiar solo uno. Esto nos facilita el descanso a los dos y, claro, influye en su salud y en mi trabajo. Este taller me ayuda, me anima y me fortalece», señala.

También Emilio y Lourdes participan por segundo año consecutivo junto a Estefanía. «Las enfermedades van evolucionando con el tiempo y estamos refrescando las técnicas que nos quedaron más olvidadas», explica Emilio, que destaca la utilidad práctica de la formación. «Es un taller muy importante porque no todo el mundo sabe cómo hay que cuidar a una persona y aquí estos profesionales te enseñan técnicas fáciles de poner en práctica y que te ayudan a llevarlo todo mejor».
Entre esas técnicas menciona especialmente la movilización de personas dependientes. «La técnica de levantarla de la cama para llevarla a la silla nos ha cambiado la vida. Hay un antes y un después de estos talleres», afirma.

Regina, que lleva siete años trabajando como cuidadora de distintas personas, decidió apuntarse incluso después de quedarse sin empleo hace apenas un mes tras el fallecimiento de la última persona a la que atendía. «He decidido hacer el taller igualmente para aprender un poco más. He aprendido técnicas que… ¡ay si las hubiera sabido antes! Como la técnica de la ‘entremetida’ para cambiar las sábanas», comenta.

Acompañamiento emocional

Por su parte, Norma, cuidadora de su marido, pone en valor tanto los conocimientos prácticos como el acompañamiento emocional que encuentra en las sesiones. «Aquí estoy ampliando mucho mis conocimientos, también aprendiendo entretenimientos para tener momentos lúdicos con mi marido que, además, por fin ha dejado el maldito tabaquismo. Sobre todo en el taller también estoy recibiendo mucho apoyo emocional», explica.

Una de las cuestiones más complejas para muchos cuidadores es aprender a gestionar el desgaste psicológico que provoca convivir durante años con enfermedades degenerativas o mentales. Así lo relata María Asunción, que cuida de su madre de 90 años desde hace cinco años.

«Hay momentos en los que una no sabe cómo reaccionar: cuando una ha dicho diez veces algo y al darte la vuelta tu madre te la ha vuelto a liar, a veces te pueden sobrepasar los nervios», reconoce. «Con estos talleres he aprendido a tomármelo de otra manera y a saber reaccionar. Estoy esperando a la semana que viene, que trataremos el tema psicológico de los cuidadores, que también es muy importante. Si no, voy a acabar yo peor que ella…», añade.

Precisamente el riesgo del agotamiento emocional o síndrome de desgaste es uno de los asuntos que más preocupan a los profesionales sanitarios que imparten el curso. «A veces, aunque es difícil de controlar, hay que aprender que según qué tipo de reacciones no son positivas para el mismo cuidador. No hay que culpabilizarse, solo aprender que, aunque puedan suceder, nos perjudican más de lo que nos ayudan. Nos frustra y eso puede llevar a lo que llamamos ‘burn-out’, o quemarse», explica René Gutiérrez.

En la misma línea, Raquel Ramis insiste en la importancia de dedicar una parte del taller al bienestar emocional de quienes cuidan. «Por eso también es muy importante tocar temas emocionales como el que vamos a tratar la semana que viene», subraya.

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